Internacional

ACTO INTERNACIONALISTA

Un primer balance de la conferencia virtual de América Latina y EE. UU.

Publicamos a continuación un primer balance de la Conferencia Virtual de Latinoamérica y los Estados Unidos convocada por el Frente de Izquierda Unidad de Argentina, que se realizó entre el 30 de julio y el 1° de agosto.

Christian Castillo

@chipicastillo

Viernes 7 de agosto | 13:32

La Conferencia Virtual de Latinoamérica y los Estados Unidos que, convocada por el Frente de Izquierda Unidad de Argentina, se realizó los días 30 y 31 de julio y 1 de agosto, fue un hecho importante para la izquierda anticapitalista y socialista del continente.

Participaron obviamente las organizaciones que son parte de los agrupamientos internacionales de las diferentes fuerzas del FITU o que mantienen afinidad con ellas: la FT-CI, que integra el PTS; la UIT-CI que integra Izquierda Socialista; la LIS que integra el MST; y organizaciones que compartieron una declaración común con el PO, que luego de la disolución de la CRCI no está en un espacio internacional definido. Y también otras corrientes que se vieron interpeladas por la convocatoria, como, entre otras, la Liga de Unidad Socialista de México, que es parte del ala izquierda del Secretariado Unificado de la Cuarta Internacional, encabezada por uno de los referentes históricos del trotskismo mexicano, Manuel Aguilar Mora; Plinio de Arruda Sanpaio Jr., militante del ala izquierda del PSOL de Brasil y editor de la revista Contrapoder, o el Partido Socialista Revolucionario de Bolivia.

Entre las 50 organizaciones que participaron de la Conferencia hay diferencias significativas no solo en cuanto a su grado de incidencia real en la vanguardia de sus respectivos países sino que algunas de ellas no cuentan con publicación alguna donde puedan seguirse sus actividades y otras a lo sumo cuentan apenas con una página de Facebook.

Pese a esto, la Conferencia fue una iniciativa de debate claro y público, a diferencias de los encuentros meramente diplomáticos, manteniendo un marco fraternal y partiendo de un programa común, que no tiene antecedentes a escala internacional.

Los debates mostraron que a pesar de los importantes puntos de acuerdo logrados en los documentos de convocatoria y de las resoluciones aprobadas existen diferencias muy relevantes.

La defensa de la independencia de clase que expresa el FITU en Argentina no se extiende al conjunto del continente. Por ello no podemos acordar con el PO en que la Conferencia “representó un campo de reagrupamiento político de la izquierda que se reclama revolucionaria y que se para en el campo de la independencia política de los trabajadores” (Pablo Giachello, “Lo que deja la Conferencia virtual latinoamericana y de los EE.UU.”, Prensa Obrera 1602, 04-08-2020).

De hecho las diferencias existentes respecto de la independencia de clases que se reseñan en este mismo artículo se contradicen con esta definición. Esto no quita que veamos en qué países, con las corrientes que tienen presencia en ellos, impulsemos acciones en común en la lucha de clases siempre que sea posible (empezando por llevar adelante el plan de acción votado en la Conferencia), exploremos las posibilidades de realizar acuerdos como es el FITU u otros que vayan en el mismo sentido, o que continuemos los debates mediante un Boletín de Discusión común, propuesta que hicimos y que no pudo aprobarse en la Conferencia misma por la oposición del MST-LIS.

El PTS y las organizaciones del continente americano de la Fracción Trotskista-Cuarta Internacional, que veníamos de realizar un muy importante acto internacional simultáneo contra el racismo y la violencia policial el 11 de julio, fuimos activos impulsores y participantes de la Conferencia. Todas nuestras organizaciones son parte de la Red Internacional La Izquierda Diario, que está presente en 14 países en 7 idiomas, y que alcanzó conjuntamente 13 millones de visitas mensuales, un hecho único en la izquierda mundial.

Son periódicos de combate de nuestra militancia que interviene en la lucha de clases defendiendo un programa transicional y una estrategia revolucionaria socialista. En la mesa debate sobre “La crisis mundial y rebelión en el imperio”, nuestra panelista fue Jimena Vergara de Left Voice de Estados Unidos. En la de “Movimiento obrero latinoamericano”, Lester Calderón, dirigente del Sindicato N°1 de la fábrica Orica en Antofagasta, Chile, e integrante de la dirección de la CONSTRAMET (Confederación de Trabajadores Metalúrgicos) de Chile, y de la dirección del Partido de los Trabajadores Revolucionarios. Y en la de “Situación Latinoamericana”, André Barbieri, editor internacional de Esquerda Diario de Brasil y de la dirección del Movimiento Revolucionário de Trabalhadores (MRT). En estas mesas intervinieron también respectivamente Christian Castillo y Claudio Dellecarbonara, del PTS, y Javo Ferreyra de la Liga Obrera Revolucionaria por la Cuarta Internacional (LORCI) de Bolivia.

En el plenario general del sábado, nuestra intervención en la apertura estuvo a cargo de Christian Castillo del PTS y el cierre por parte de Nicolás Del Caño. Durante el plenario intervinieron Dauno Tótoro (PTR, Chile), Julia Wallace (Left Voice, Estados Unidos), Karina Rojas (CTS, Uruguay), Ángel Arias (Venezuela), Diana Assuncao (MRT, Brasil), Violeta Tamayo (LORCI, Bolivia), Cecilia Quiróz (CST, Perú), Jorge Medina (obrero de Madygraf, PTS Argentina), Myriam Bregman (PTS, Argentina), Aldo Santos (MTS, México) y Esteban Fernández (OS, Costa Rica).

La FT-CI, siendo a nivel internacional una liga de propaganda y acción, se mostró como una organización dinámica, con cuadros y dirigentes implantados en la lucha de clases de sus respectivos países, donde en todos los casos sus posiciones e intervención puede verse en las publicaciones respectivas que forman parte de la Red Internacional La Izquierda Diario.

En cada acontecimiento relevante de la lucha de clases los diarios digitales mostraron su importancia y por eso la persecución sufrida por parte de los distintos gobiernos, como por los golpistas bolivianos o el encausamiento por “sedición” del gobierno chileno contra Dauno Tótoro, del que tuvo que desistir luego de una gran campaña de defensa a nivel nacional e internacional. Recientemente corresponsales de La Izquierda Diario de Chile fueron detenidos en medio de una represión frente a movilizaciones en defensa del pueblo mapuche.

En Estados Unidos sin dudas Left Voice también se ha ganado su lugar en la vanguardia combativa, tal como lo hizo Esquerda Diario en Brasil durante los acontecimientos que llevaron al golpe institucional contra Dilma, la proscripción de Lula o las movilizaciones contra Bolsonaro. En Francia el papel de Révolution Permamente ha sido reconocido por medios como la revista New Left Review, Mediápart y Arrêt sur images [1] entre otros.

Como señalamos, durante la Conferencia se desarrollaron diversos debates, algunos de los cuales estaban enunciados en el documento de convocatoria y otros que surgieron en el curso de la misma. Vamos a plantear cuáles a nuestro juicio fueron las principales discusiones que cruzaron estos tres días.

CRISIS, GUERRAS Y REVOLUCIONES

Un primer debate que se desarrolló tiene que ver con el carácter de la época que atraviesa el capitalismo. Quizás sin sacar todas las consecuencias de su planteo, desde Izquierda Socialista y la UIT-CI sostuvieron sobre los enfrentamientos entre Estados Unidos y China que no veían que se fuera a una guerra y que en lo central ambas potencias tenían el interés común de explotar cada vez más a los trabajadores.

Luego señalaron que no descartaban que pudiera haber escaramuzas militares entre estos países, pero al ser ambos capitalistas no tenían contradicciones estructurales entre ellos y que lo que veían peligroso era a quienes embellecían a China o a Rusia mostrándolos como progresivos frente a Estados Unidos, ya que podía llevar a posiciones “campistas”.

A nuestro entender, y así lo planteamos en la intervención de cierre, esta visión, si se quiere “armonicista”, de las contradicciones entre Estados Unidos y China implicaría considerar que el capitalismo estaría en una suerte de “superimperialismo” o de “ultraimperialismo”, las visiones que desarrollaron Kautsky y Hilferding luego que un ciclo de internacionalización de las fuerzas productivas antecediera al estallido de Primera Guerra Mundial y que fueran criticadas duramente por Lenin.

La “globalización” capitalista que acompañó al neoliberalismo y la salida transitoria de Estados Unidos como una potencia sin desafiantes al final de la guerra fría y la implosión de la Unión Soviética, también creó la ilusión de la superación de las contradicciones entre los diferentes estados imperialistas.

Multitud de teóricos a izquierda y derecha sostuvieron la falsa visión del fin de los estados nacionales (recordemos a “Imperio” de Tony Negri y Michael Hardt como un texto emblemático de este planteo) y la idea de una cooperación virtuosa entre Estados Unidos y China que había llegado para quedarse prácticamente hasta la eternidad.

Es cierto que en este período se produjo una integración de las cadenas de valor en la producción así como del comercio y las finanzas mundiales inéditas en la historia del capitalismo.

Pero la crisis del 2008 rompió el consenso globalizador neoliberal. Trump y la política crecientemente anti china de toda la clase dominante estadounidense son hijos directos de esta crisis.

El Pentágono ya señaló el año pasado a China y Rusia como las dos principales amenazas para la seguridad nacional estadounidense, dejando muy por detrás a las llamadas “nuevas amenazas”, como el “narcotráfico” y el “terrorismo internacional” que habían ocupado el centro de la agenda en la etapa anterior, especialmente desde el atentado a las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001, y que obraron como justificación para las guerras imperialistas en Afganistán e Irak.

Ya la ofensiva de Bush y los “neocon” impulsando los “cambios de régimen” y la “construcción de naciones” en Medio Oriente, el Golfo y los territorios de la ex URSS expresaban un giro respecto de las “intervenciones humanitarias” que caracterizaron la política imperialista estadounidense en los años de Clinton, pero sin confrontar con China.

Obama, con el impulso al proyecto del Tratado Transpacífico para rodear y tratar de aislar económicamente en forma gradual a China, fue una transición para lo que con Trump se transformó en un salto cualitativo en los enfrentamientos comerciales y por el control del mercado de la “high technlogy” y la “inteligencia artificial”, junto con choques diplomáticos diversos y mayores despliegues militares en el territorio que rodea al Mar de China por parte de Estados Unidos y sus aliados.

La realidad es que Estados Unidos, a pesar de recuperaciones transitorias, no ha logrado frenar las tendencias a su decadencia y que China, lenta pero sostenidamente, aparece como un competidor geopolítico y económico cada vez más preocupante para los yanquis, aunque en casi todos los terrenos la nación heredera del “Imperio del Medio” esté muy por detrás de los resultados estadounidenses.

La agresividad norteamericana no es porque China tenga un poder similar al suyo sino tratar de golpear antes que siga creciendo y consiguiendo más áreas de influencia económica y política en el terreno internacional.

Es esta contradicción estructural lo que plantea un horizonte posible de agravamiento de los enfrentamientos comerciales, guerras por procuración y aún guerras calientes entre estos estados.

¿Esto significa que las tendencias a la guerra son ya el elemento más dinámico de la situación internacional? A nuestro entender, no por el momento. La dinámica de este enfrentamiento depende de numerosos factores, incluso de cómo se desarrolle la crisis económica actual.

Pero metodológicamente creemos que tenemos que actuar como hizo Trotsky entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial, cuando señalaba el carácter estratégico del antagonismo que se estaba desarrollando entre Estados Unidos y Europa. Estas contradicciones se potenciaron con la crisis del ’30. Trotsky particularmente trata el tema en cuatro artículos y manifiestos, de 1930, 1934, 1937 y el último de 1940.

Como en aquél entonces, tenemos que señalar con claridad estratégicamente que si un conjunto de revoluciones socialistas victoriosas no lo impiden, el capitalismo producirá guerras tanto o más catastróficas en este siglo XXI como las que la humanidad vivió en el siglo XX. Nuestra época sigue siendo de “crisis, guerras y revoluciones”, no solo de “crisis y revoluciones”.

Por su parte el PO tiende a plantear una visión de guerra prácticamente inminente, que no parece ser lo más probable, y que puede llevar a justificar acuerdos con sectores stalinistas que, por sus diferencias con Estados Unidos, sostienen posiciones “campistas” que ven como progresivos al estado ruso o al estado chino, como ya ocurrió con el Partido de los Comunistas Unificados de Rusia, una organización que reivindica a Stalin y que tiene buenas relaciones con Putin y con la cual el PO, previamente a la ruptura con Altamira, vino participando en eventos internacionales comunes, como la Conferencia que se hizo en Buenos Aires en abril de 2018. No sabemos si la actual dirección del PO sigue reivindicando esto, pero no hemos visto crítica pública a esa política hasta el momento.

En su página web puede verse la intervención de la dirigente de esa organización, Darya Mitina, en dicha conferencia, de la cual reiteramos no hemos visto nuevas críticas. A esto mismo puede abonar la insistencia de PO en considerar sin completar el proceso de restauración capitalista en China y Rusia, mezclando la posibilidad de su semi colonización con su carácter social. Sobre Rusia creemos que nadie puede afirmar seriamente que no sea un estado capitalista con todas las letras ya desde hace muchos años.

En China, donde el hecho que el Partido Comunista siempre mantuvo el poder puede llevar a la confusión, el proceso de restauración tuvo otra dinámica, ligado a la penetración del capital internacional en el país y a la asociación creciente entre la burocracia y la nueva burguesía china que, lejos de tener contradicciones centrales con la burocracia, se apoya en ella para seguir desarrollándose.

En las filas del Partido Comunista Chino, revisten algunos de los empresarios más importantes del país, algunos de ellos verdaderos megamillonarios. Si bien áreas de la economía y la propiedad agraria siguen siendo predominantemente estatales, es la búsqueda de la ganancia capitalista y no la planificación lo que explica el movimiento de la economía. El sistema de salud, por ejemplo, se encuentra en gran medida mercantilizado, como evidenció la crisis inicial del coronavirus en Wuhan.

Además China tiene rasgos imperialistas en sus relaciones con distintas naciones, fundamentalmente en África. Esto, sin embargo, no implica que definamos a China como un país imperialista más o que señalemos que en caso de guerra con Estados Unidos la posición deba ser de “derrotismo” de ambos bandos por igual, sino que deberá verse el enfrentamiento en concreto [2].

Otro debate estuvo alrededor de la consigna de “Fuera Trump” planteada por el PO, que Jimena Vergara de Left Voice respondió señalando que en la actual situación de carrera electoral abierta y de presión para el apoyo como “mal menor” a la candidatura demócrata de Joe Biden no servía para enfrentar esas ilusiones.

A nuestro entender, tiene el mismo problema que la consigna “Fuera Macri” levantada por Altamira en pleno proceso electoral argentino en 2019, donde se dejaba de lado la crítica a la oposición peronista que se postulaba como relevo como hoy el “Fuera Trump” deja fuera al Partido Demócrata, cuyo papel está claramente denunciado en el documento que convocó la Conferencia Virtual.

Es cierto que Estados Unidos viene de un proceso de rebelión popular y continúan desarrollándose movilizaciones. ¿Pero la posición del PO es que la movilización tiene una intensidad tal que plantea directamente la caída del gobierno y el boicot abierto al proceso electoral? Si no fuese así, y creemos que cualquier observador sensato diría que no lo es, la consigna planteada por los compañeros no enfrenta la política de recambio del régimen imperialista con la candidatura de Biden y la vuelta de los demócratas al gobierno.

En el debate uno de los oradores del PO pretendió ligar nuestra crítica a esta consigna con una supuesta oposición nuestra a proponer la caída del gobierno en Francia o en otros países latinoamericanos, algo totalmente falso, ya que el “Macron demission” lo sostuvimos tanto en la lucha de los “Chalecos Amarillos” como en el enfrentamiento a la reforma del sistema de pensiones. Y lo mismo en Ecuador frente a la rebelión contra Lenin Moreno o en Chile contra Piñera. Hacer amalgamas y falsear las posiciones del otro no colabora a la clarificación de las diferencias.

Por último, en este bloque no queríamos dejar de mencionar el tema del apoyo a las huelgas y sindicatos policiales. Desde la FT-CI planteamos en varias intervenciones cómo actualmente en Estados Unidos hay un movimiento de los sectores combativos de la clase trabajadora por la expulsión de los sindicatos policiales, que son quienes organizan la defensa de los policías acusados de “gatillo fácil” y corrupción, de la AFL-CIO y las organizaciones obreras. Para nosotros este movimiento señala con claridad el carácter de los sindicatos policiales y cómo no tienen nada de progresivos para el movimiento obrero. Pese a nuestra insistencia, ya que ha sido un punto de diferencia importante tanto en Brasil y Argentina con la UIT-CI y la LIS, así como con el PSTU y la LIT-Ci, ninguna otra organización lo mencionó.

¿CÓMO ACTUAR FRENTE A LOS GOLPES Y PROTESTAS DE LA DERECHA?

Otra de los debates tuvo lugar sobre la política frente a golpes y levantamientos de la derecha ante gobiernos “nacionales y populares”. En la intervención de apertura del Plenario final planteamos que “para nosotros no pueden superarse a las direcciones nacionales y populares o centroizquierdistas si se mezclan banderas con la derecha. Ni el autoritarismo de Maduro ni las críticas a Evo Morales pueden justificar marchar junto a Guaidó y las distintas variantes de la derecha venezolana o con los golpistas bolivianos, considerando ‘rebeliones populares’ levantamientos fogoneados por la derecha y el imperialismo.

Es una posición liberal, democratizante, no marxista. Lo mismo en Brasil: la oposición al ajuste de Dilma y al gobierno del PT no podía justificar avalar el golpe institucional en Brasil o la proscripción y el encarcelamiento de Lula, en base a la operación Lava Jato, motorizada por el imperialismo estadounidense”. Este debate lo tenemos en particular con las organizaciones que son parte de la UIT-CI en Venezuela, Bolivia y Brasil.

En Venezuela si bien tanto José Bodas como Miguel Hernández del Partido Socialismo y Libertad señalaron que ellos no mezclaban banderas con la derecha y que estaban contra las agresiones del imperialismo, lo cierto es que el día jueves Simón Porras calificó como una “rebelión popular” el levantamiento fogoneado por la derecha de 2017.

Más estratégicamente, Ángel Arias de la LTS venezolana planteó cómo, tanto en el caso del hoy PSL como en el de Marea Socialista (integrante en esta caso de la LIS), pasaron de un embellecimiento del chavismo (Marea Socialista incluso fue parte orgánica del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela - PSUV) a no diferenciarse consecuentemente de la derecha (en el caso del PSL manteniendo acuerdos sindicales con sectores que responden al títere del imperialismo Juan Guaidó) o a presentarse como “chavismo crítico”.

A la vez hizo un llamado “a un reagrupamiento de las fuerzas de la izquierda anticapitalista y socialista, de quienes resisten a la desmoralización, a los cantos pseudo-democráticos de la derecha proimperialista y quienes están abiertos a superar por izquierda el chavismo”.

En el caso de Bolivia, el representante de la Alternativa Revolucionaria del Pueblo Trabajador (ARPT), la sección local de la UIT-CI, defendió su planteo de equiparar al gobierno golpista de Añez con el MAS de Evo Morales, algo congruente con su neutralidad inicial frente al golpe de Añez y Camacho. Esta posición los pone completamente por fuera de los procesos que se están dando de lucha contra la nueva postergación del proceso electoral, un mecanismo del gobierno para perpetuarse en el poder cuando las encuestas le vienen dando la espalda.

Criticar duramente el rol del MAS y su rol desmovilizador (que votó en el Parlamento la aceptación de la renuncia de Evo Morales en vez de rechazarla cuando la resistencia estaba en su punto más alto), y mantener completa independencia respecto suyo, de ninguna manera puede llevar a poner un signo igual entre el gobierno golpista, racista y pro imperialista de Añez, surgido justamente de un golpe de estado sostenido, y el Parlamento surgido de la elección anterior con el apoyo mayoritario de obreros y campesinos. “Fuera Añez y el Parlamento. Que se vayan todos juntos”, dice en su tapa el periódico Fuerza N° 60 del 28-05-2020, de la ARPT. Una política completamente democratizante, que lleva a no enfrentar al gobierno golpista.

Por último, en el caso de Brasil, los hechos nos dieron la razón cuando denunciamos tanto al impeachment contra Dilma como a la operación Lava Jato como parte de una política orquestada desde el imperialismo. Sostener que no hubo golpe de ningún tipo en Brasil cuando se destituyó a Rousseff y, luego, plantear “cárcel a Lula y a todos los corruptos” a coro con Sergio Moro y toda la derecha, como hizo la CST (UIT-CI), solo favoreció la aplicación de una política que terminó llevando a Bolsonaro al gobierno.

Por su parte en ese momento los compañeros del MST estaban en un agrupamiento común con el MES, que tuvo una política similar, sin que haya sido este el punto de su ruptura (en realidad la explicación que leímos de la ruptura tiene que ver si los partidos amplios son una táctica o una estrategia, pero no sobre la política en Brasil).

Hoy en la lucha contra el gobierno de Bolsonaro se trata de no caer en la trampa del impeachment que de darse pondría en el gobierno al General Mourao. Se trata de barrer con Bolsonaro-Mourao y todo el régimen golpista y plantear una Asamblea Constituyente Libre y Soberana, como desarrolló Diana Assuncao en su intervención, llamando tanto al Bloque de Izquierda del PSOL como al PSTU a un reagrupamiento tras esta política.

Por ello no es cierto lo que dice Izquierda Socialista en su balance de que los criticamos centralmente por estar dentro del PSOL (esa es la crítica fuera de tiempo y lugar del PO, no la nuestra). En nuestro caso, nuestro cuestionamiento fundamental es por la política que levantaron y levantan.

UNA ESTRATEGIA NO CORPORATIVA PARA EL MOVIMIENTO OBRERO

En lo que hace al movimiento obrero latinoamericano desde las intervenciones de la FT-CI planteamos en base a nuestra propia experiencia algunos de los puntos centrales que creemos están en debate. En ese sentido apuntaron las intervenciones tanto de Lester Calderón del PTR chileno y de la confederación metalúrgica de ese país y de Claudio Dellecarbonara, dirigente por la minoría del sindicato del subte y actualmente diputado provincial en la Provincia de Buenos Aires del PTS.

Lester sintetizó la experiencia desarrollada en Antofagasta durante todo el proceso de la rebelión chilena, que incluyó poner en pie un organismo de agrupamiento de la vanguardia, el Comité de Emergencia y Resguardo, la alianza con los pobladores y la imposición del frente único obrero a la conducción burocrática de la CUT en distintas oportunidades. Dellecarbonara dio cuenta de cómo en el PTS, donde dirigentes muy importantes salidos del movimiento obrero ocuparon y ocupan bancas legislativas conquistadas por el Frente de Izquierda en legislaturas y concejos deliberantes, la estrategia es actuar como “tribunos del pueblo” y no como meros dirigentes sindicales o parlamentarios.

En el Plenario del sábado Jorge Medina, de la fábrica bajo gestión obrera Madygraf y también miembro de la Dirección Nacional del PTS, señaló la contradicción entre la defensa de la democracia sindical que las distintas corrientes defienden de palabra y la ausencia de toda política para modificar los estatutos de los sindicatos, garantizando entre otros puntos la representación de las minorías, cuando se está en puestos de dirección, como ocurre en el SUTNA en Argentina. Por el contrario, ese fue el ejemplo que dio el Sindicato de Obreros y Empleados Ceramistas de Neuquén ni bien fue recuperado de la burocracia sindical a partir de la gran lucha de Zanon.

“FRENTES AMPLIOS” Y “PARTIDOS AMPLIOS ANTICAPITALISTAS”

Quizás uno de los debates más importantes que recorrió la conferencia es sobre qué tácticas son lícitas para el desarrollo de partidos revolucionarios. Una primera diferencia la tenemos con quienes consideran que puede defenderse la independencia de clases integrando frentes o partidos de carácter centroizquierdista o frentepopulista, que la niegan explícitamente, como hoy es el Frente Amplio de Perú o como en su momento fueron Proyecto Sur o el partido de Luis Juez en nuestro país. En el primero participa UNIOS, el grupo peruano de la UIT-CI. De los segundos formó parte el MST.

IS nos acusó de sectarios por señalar la contradicción entre impulsar el FITU en Argentina, que se pronuncia por la independencia de clases y la perspectiva de un gobierno de trabajadores, y participar en un frente de centroizquierda como el FA de Perú, que según su programa lucha por el “buen gobierno” y “contra la corrupción”. IS justificó su política argumentando que el FA agrupa a lo “mejor del progresismo” peruano. Y reafirmó estar “orgulloso” de su pertenencia a esa coalición política, que entre otras cosas llamó en 2016 a votar en segunda vuelta a Pedro Pablo Kucinsky, el equivalente al Macri de Perú, como mal menor frente a Keiko Fujimori.

¿Dónde está la independencia de clase? ¿Cómo puede ayudar impulsar el FA, que tiene una dirección conjunta encabezada por Marco Arana, y sanciona la crítica a su política y su conducción, a la construcción de un partido revolucionario? En Argentina Izquierda Socialista criticaba al MST por participar de frentes de centroizquierda y sostenía que eso era un límite para una política de alianzas. En Perú, por el contrario, la UIT-CI justifica haber adoptado la política que cuestionaba al MST igual que lo hacía este: “es táctico”.

PO, por su parte, amalgama la participación en estos frentes de centroizquierda, opuestos a la lucha por la independencia de clases, con tener tácticas de intervención en los llamados “partidos anticapitalistas amplios”, no siempre y cualquier circunstancia, sino analizando cada situación concreta y fijando claros límites de clase (por ejemplo, si esos partidos asumen o no responsabilidades ejecutivas o se integran plenamente en frentes populares), en particular sobre el PSOL en Brasil y sobre el Nuevo Partido Anticapitalista (NPA) en Francia. Desde ya que si no se tiene ninguna intervención concreta en estos países declamar que “hay que construir partidos revolucionarios” parece suficiente.

Pero nadie que milite en Brasil o Francia, y que le interese incidir en los reagrupamientos en la vanguardia de izquierda puede evitar plantearse seriamente tener una política activa hacia estos partidos que, por otro lado, tampoco son equiparables entre sí.

Haber participado desde el inicio en el NPA pero peleando porque esta organización luche por construir un partido revolucionario de la clase obrera, en base a una intervención activa en los procesos de intensa lucha de clases que han conmovido a la nación europea, junto con el desarrollo audaz de Révolution Permanente, es lo que ha permitido el fortalecimiento de nuestros compañeros de la CCR y del conjunto del la izquierda del partido, al punto que la dirección proveniente de la mayoría de la antigua Liga Comunista Revolucionaria amenaza con la escisión del partido. Las batallas dadas han permitido que se integren a la CCR dirigentes de la vanguardia obrera como Anasse Kazib, uno de los principales referentes de la lucha contra la reforma de las pensiones [3].

La otra crítica que nos hace PO es por nuestra política en Brasil hacia el PSOL. PO confunde en realidad dos políticas. Una es el pedido de entrada que hizo el MRT al PSOL en dos ocasiones: luego del levantamiento de junio de 2013 –cuando el PSOL había quedado claramente como la referencia a la izquierda del gobierno del PT; y después del golpe de estado contra Dilma para luchar contra el régimen golpista.

La otra política es las candidaturas democráticas (que también en otras ocasiones hemos pedido al PSTU) que como su nombre lo indican, no implican un compromiso con la política partidaria, sino que en un país donde la legislación electoral es profundamente proscriptiva, es lo que permite presentar candidaturas, llamar a votar por ellas (se vota a cada candidato, no “por lista” como en Argentina) y participar en la campaña electoral con nuestra propia política. Por eso, no le dábamos ningún apoyo a candidaturas como la de Erundina en Sao Paulo, y otras que sin ser tan conocidas, estaban relacionadas con las políticas más de derecha del PSOL. A su vez, no presentamos ni siquiera candidaturas democráticas en los estados donde el PSOL integra coaliciones con partidos burgueses.

El MRT pidió entrar el PSOL para dar una pelea política contra las alas abiertamente oportunistas de ese partido, que hoy tratan de confluir con el PT y otras fuerzas ajenas a la clase obrera en una suerte de frente “anti Bolsonaro”. Esa y no otra es la razón por la cual, la dirección del PSOL se negó a permitirnos entrar, mostrando que es un “partido amplio” para oportunistas varios o grupos sin influencia, pero no para los revolucionarios que pelean consecuentemente por su estrategia. La dirección del PSOL sabía que iba a tener que lidiar y responder al cuestionamiento público del MRT que a través de Esquerda Diario iba a llegar a cientos de miles.

Por último, hubo también una discusión sobre cómo avanzar hacia la construcción de un partido revolucionario en los Estados Unidos, con desde el MST y la LIS insistieron en que no se podía hacerse sin comprometerse activamente en el DSA. Pero si bien es cierto que un diálogo con los militantes y simpatizantes del DSA es clave, su dirección tiene como centro impulsar candidaturas principalmente dentro del Partido Demócrata, cuestión que no puede obviarse como hace livianamente el MST. ¿Van a hacer los compañeros de la LIS campaña por los candidatos del DSA que van en las listas del Partido Demócrata? Además, hay una amplia vanguardia que se desarrolló luego del asesinato de George Floyd y que cuestiona al DSA desde la izquierda por diluir las críticas al racismo estructural que caracteriza al capitalismo imperialista estadounidense.

Tanto Jimena Vergara como Julia Wallace de Left Voice plantearon cómo vienen sosteniendo, junto con la intervención activa en la rebelión popular contra el racismo y la violencia policial, la necesidad de pelear contra el apoyo del DSA a las candidaturas dentro del Partido Demócrata, llamando a su militancia a plantear la lucha por un tercer partido que sea de la clase trabajadora y luche por el socialismo. Left Voice, que se ha ganado un lugar en la vanguardia de lucha estadounidense, tendrá prontamente su primera conferencia nacional.

Para hacer avanzar el programa revolucionario, organizar a la vanguardia y abrirnos un camino hacia el movimiento de masas es indispensable la intransigencia estratégica y también la audacia para desplegar variantes tácticas, como aconsejó Trotsky a los revolucionarios en Francia, España y en particular al SWP norteamericano, con el que discutió una batería de iniciativas tácticas que incluían entre otras la fusión que llevó a la formación del Workers Party, el entrismo al PS, la moción especial de Partido de Trabajadores que se plantea en los debates sobre el Programa de Transición y el apoyo a la candidatura presidencial del PC.

Los que se adaptan a las direcciones oportunistas y centristas, olvidan la intransigencia estratégica y por esa vía se liquidan como revolucionarios. Pero los que se niegan a tener tácticas y tienen una posición autoproclamatoria estéril, se abstienen de la lucha política necesaria para ganar a los sectores más de izquierda, organizados o no en “partidos centristas”, para una perspectiva revolucionaria.

LAS VÍAS PARA LA RECONSTRUCCIÓN DE LA IV INTERNACIONAL

Ligado al tema de las tácticas a desarrollar para avanzar hacia la construcción de partidos revolucionarios estuvo también la discusión de las vías para avanzar en la reconstrucción de la IV Internacional. Debemos señalar que desde el PTS planteamos incluir este punto en la declaración de convocatoria, cuestión que no fue aceptada por el Partido Obrero, señalando que no era parte del programa del FITU.

Sobre este punto, como señaló Nicolás Del Caño en su intervención de cierre antes de la votación de las Resoluciones, los “compañeros de PO plantean que reivindican el método que llevaron adelante en la CRCI. Pero esta organización se disolvió y no hemos visto ningún balance de qué fue lo que la hizo fracasar.

A nuestro entender ninguna internacional puede construirse en base a cuatro puntos generales”. Ya en el pasado se había separado de la CRCI la organización Causa Operaria de Brasil, ligada por muchos años al PO, sin que tampoco estuvieran claros los motivos políticos de tal ruptura. Luego esta organización avanzó a una posición de completo seguidismo al PT.

Lo cierto es que la CRCI nunca tuvo una existencia real como una tendencia común y arrastraba una larga crisis previamente a la ruptura de Altamira con la dirección actual del PO, que no logró arrastrar de su lado a ninguna de las organizaciones con las que venía compartiendo un agrupamiento laxo y con acuerdos programáticos muy limitados.

Ahora el PO presentó en común un texto sobre América Latina junto a otras organizaciones que participaron de la Conferencia, de las cuales la mayoría son grupos incipientes sin publicación regular y la mayoría sin siquiera página web (solo cuentan con página web el GAR mexicano y la Juventud Obrera de Costa Rica). De ahí que en las tres mesas debates la totalidad de los seis oradores que correspondían a cada organización o tendencia internacional convocante fueron del PO argentino, y en el plenario del sábado, siete de trece, incluso si contamos como distintos del Partido y el Polo Obrero a los y las compañeras de la Agrupación de Trabajadores Bolivianos, que residen en Argentina. En ese sentido puede hacerse un balance respecto de la política hacia la reconstrucción de la IV Internacional planteados por el PO y por el PTS.

Mientras la situación del PO es la que señalamos recién (es decir, una primera declaración firmada con grupos iniciales luego de la disolución de la CRCI sin claridad de las diferencias políticas que la motivaron), la FT-CI, siendo aún una organización pequeña, es hoy una de las tendencias más dinámicas del movimiento trotskista a nivel internacional.

Esto no surgió de la nada sino de una dedicación teórica y práctica permanente, que incluye la publicación de más de 25 libros de elaboración propia sobre temas centrales de la teoría, la estrategia y la táctica marxista en nuestro tiempo, tesis programáticas fundacionales de los distintos grupos, tácticas particulares adecuadas a la realidad de la lucha de clases de cada país, junto con el impulso de la Red Internacional La Izquierda Diario.

Esta última, lejos de estar formada por periódicos meramente informativos, como quiere hacer creer el PO, no solo ha jugado un papel, como señalamos, en cada proceso de lucha importante que ha tenido lugar en los países donde estamos presentes, sino que están realizados en la mejor tradición leninista, combinando información y toma de posición política y teórica.

La FT-CI no se constituye a partir de acuerdos diplomáticos o muy generales sino que, como señaló Del Caño, con “el método de unirnos a partir de compartir un programa y de sacar lecciones revolucionarias de los elementos más candentes de la lucha de clases, que a nuestro entender es el camino con el que Trotsky fue dando pasos para la fundación de la IV Internacional”.

Porque esto lo tenemos claro: no creemos que la reconstrucción de la IV Internacional sea un proceso de crecimiento evolutivo de la FT-CI sino que estará ligado a fusiones y rupturas, en función de los procesos reales que vayan ocurriendo en la lucha de clases. Por eso todo lo acumulado por nuestra tendencia está al servicio de avanzar en dicho objetivo, en la reconstrucción del Partido Mundial de la Revolución Social, la IV Internacional.

Respecto del MST y la LIS, Alejandro Bodart utilizó el argumento de la existencia de diversas tradiciones para justificar acuerdos programáticos laxos, que dejan lugar a cualquier tipo de táctica, donde la “flexibilidad táctica” se estira hasta permitir la entrada a movimientos políticos claramente de centroizquierda.

No olvidemos que el MST en Argentina, cuando se organizaba el FIT, era parte de Proyecto Sur con Pino Solanas (hoy embajador del gobierno de Alberto Fernández en Francia) y del partido de Luis Juez (¡hoy diputado nacional por el macrismo!) en Córdoba. Cuando era parte del SU, que reniega de la estrategia de construir partidos revolucionarios, celebró el triunfo de Syriza en Grecia, poco antes que ajustase brutalmente al pueblo. En su momento, se ilusionaron con la idea de una “nueva izquierda”, “que dejase atrás los dogmas del pasado”.

El fracaso en la búsqueda de esos atajos llevó al MST a plantear el año pasado la entrada al FIT, algo que celebramos ya que permite fortalecer el polo de independencia de clase que veníamos constituyendo desde 2011. Pero así como el PO no lo hizo con la CRCI, tampoco hemos visto un balance público del MST respecto de estas experiencias. Y, como dice el dicho, quien no aprende de los errores se predispone a repetirlos.

Por último, los compañeros de Izquierda Socialista y la UIT-CI insistieron con el planteo de un Frente Único Revolucionario a nivel internacional, puntualizando que ellos se dirigían no solo a organizaciones que provenían del trotskismo sino también de otras tradiciones. El FUR fue una táctica planteada en su momento por Nahuel Moreno que, poco después de fundar la LIT-CI en 1982, llevó a acuerdos completamente oportunistas en Colombia y México que estallaron a poco de concretarse.

El problema no es “ideológico”, considerarse o no trotskista, sino político y programático. Los acuerdos tipo FUR que planteaba Moreno son muy mínimos como para conformar una base estratégica y programática sólida para avanzar en la reconstrucción de la IV Internacional.

IMPULSAR LAS RESOLUCIONES VOTADAS

El hecho que estas y otras diferencias pudieron debatirse en la Conferencia (cierto que en muchos casos parcialmente) creemos que es parte de lo que debe ser valorado de la misma, ya que a la vez la deliberación fue acompañada de textos programáticos muy progresivos y del impulso de acciones comunes, que todas las organizaciones tenemos que garantizar que se lleven adelante.

Lamentablemente los compañeros del MST y la LIS no estuvieron de acuerdo en que salga como resolución de la Conferencia impulsar un Boletín en común donde se continúen los debates realizados, como propusimos desde el PTS y la FT-CI y había acuerdo con el PO y con IS-UIT-CI. Esta propuesta vamos a continuar planteándola en la Mesa Nacional del FITU. A la vez, el 21 de agosto vamos a realizar una mesa-debate como homenaje a León Trotsky al cumplirse 80 años de su asesinato a manos del stalinismo, donde estará presente nuevamente el debate respecto de las vías para avanzar en la reconstrucción de la IV Internacional, tarea estratégica que la crisis en curso vuelve más urgente que nunca.






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