Política Perú

NUESTRAS VIDAS VALEN MÁS QUE SUS GANANCIAS

Unir las luchas e impulsar un programa de emergencia para parar la pandemia, el hambre y la desocupación

El número de contagiados y fallecidos por Covid-19 se incrementa. A esto se suma el aumento del desempleo y la pobreza. El gobierno ha respondido con más cuarentena y con salvatajes a los empresarios. Los trabajadores y el pueblo empobrecido son los más golpeados por estas medidas. Necesitamos un programa de emergencia que ponga por delante las necesidades del pueblo trabajador y que nos permita unir las luchas para evitar que esta crisis las sigamos pagando las grandes mayorías.

Patricio Vivanco

Colaborador de LID Perú

Domingo 21 de febrero | 18:20

La pandemia y sus nuevas variantes avanzan aceleradamente; aumentando día a día los contagios y las muertes por todo el territorio nacional. Los hospitales, hace tiempo colapsados, no tienen capacidad para atender a los enfermos, que en un número cada vez más creciente llegan a sus puertas. No hay camas UCI, no hay oxígeno, no hay médicos. Según el Dr. Ciro Maguiña, Vicedecano del Colegio Médico del Perú, “estamos en una situación de desastre nacional”.

Va quedando claro que esta segunda ola es más maligna que la primera. Las vacunas no van a atenuar la agresividad de la pandemia. Para ello se necesitaría vacunar a 24,5 millones de peruanos lo que significa inmunizar a 68,055 personas por día. Eso no es posible. Se requiere 49 millones de dosis y para el primer trimestre apenas se dispone de un millón. Si consideramos que en todo el mundo existe una gran demanda y que las trasnacionales farmacéuticas están priorizando el lucro antes que la vida, eso nos lleva a pensar que el 2021 el pueblo peruano seguirá llenando de cadáveres los cementerios.

Como si fuera poco, en medio de esta crisis sanitaria, que alcanza niveles de desastre nacional, un significativo número de funcionarios de estado, dentro de los cuales se encuentra el expresidente de la república Martín Vizcarra, ministros y exministros, conjuntamente con empresarios, religiosos, periodistas, burócratas sindicales y familiares de los allegados al poder, se han beneficiado con las vacunas de Sinopharm. Esto no es un simple problema de aprovechamiento. Es un acto delincuencial que linda con el peculado, el cohecho, la colusión, lo cual nos demuestra, una vez más, que la putrefacción del actual régimen y del mismo estado peruano no tienen remedio.

El gobierno de Sagasti y sus funcionarios se encuentran atemorizados e impotentes. La clase dominante sabe que si no frenan la pandemia es imposible enfrentar la recesión. Medidas como la Cuarentena Focalizada han resultado un fracaso. Es que no se puede confinar a una población vulnerable, afectada por la miseria, el hambre y el hacinamiento. En las ciudades afectadas por esta política se inicia un proceso de movilización, paros y huelgas, como el realizado los días 16 y 17 en todo el sur del país, en donde la voz común era: ¡Abajo el confinamiento! ¡Queremos salud, alimentos, trabajo! Hay frustración, hay rabia, lo cual nos hace prever que se vienen nuevos estallidos sociales.

¿Qué hacer?

El gobierno de transición, por su estrecha vinculación a los grandes empresarios, ha demostrado que no puede hacer nada. Ninguno de los candidatos que hoy postulan a la presidencia de la republica tampoco son garantía de cambios de fondo ya que todos ellos son defensores de la propiedad privada y de las ganancias de los capitalistas. De eso no nos queda duda alguna.

La clase obrera es la llamada a combatir la pandemia y la recesión de la economía capitalista con sus propios métodos de lucha. Es la única clase que puede construir la más amplia y firme unidad del pueblo explotado. Esa unidad deberá basarse en un programa de emergencia, que nosotros consideramos que debería contemplar los siguientes puntos:

1. Inmediata cancelación de las exoneraciones tributarias a las empresas capitalistas.

2. Expropiación y nacionalización de las clínicas privadas, laboratorios, cadenas de farmacias, fábricas de oxígeno, sin ningún pago o indemnización y bajo control de los trabajadores.

3. Creación de un sistema estatal, único y gratuito de salud pública.

4. Nombramiento y pase a planillas de todos los trabajadores de la salud. No al sistema CAS, terceros, y tercerizados.

5. Implementación y abastecimiento de comedores populares, ollas comunes, en los asentamientos humanos que lo requieran.

6. Bono permanente, mientras dure la pandemia, correspondiente a un salario mínimo, el cual deberá otorgarse a los trabajadores que se quedaron sin trabajo, informales, ambulantes, poblaciones nativas y vulnerables.

7. Pensión vitalicia a todos los mayores de 60 años en situación de abandono y pobreza equivalente a un sueldo mínimo.

8. Castigo efectivo para los corruptos y confiscación de sus propiedades para ponerlos al servicio de la salud y la educación.

9. Restitución de los despedidos a sus puestos de trabajo. Control obrero de las empresas que cierran. Cancelación del Decreto Ley que establece la suspensión perfecta de labores que solo favorece a los capitalistas y deja a miles de trabajadores en la calle.

10. Impuesto progresivo a la riqueza para financiar la materialización de este programa de emergencia.

11. Cese inmediato del pago y desconocimiento de la deuda externa e interna del estado y de los acuerdos de libre comercio. Reconocimiento y pago de la llamada deuda social.

12. Nacionalización sin pago de las grandes empresas capitalistas: mineras, industria, pesca, puertos, aeropuertos, transporte, peajes, telecomunicaciones, y que estas empresas sean puestas bajo el control de sus trabajadores.

13. Nacionalización sin pago de los bancos y su fusión en un banco único bajo control de sus trabajadores. Nacionalización del comercio exterior.

Para logar estas y otras medidas de emergencia, es fundamental que en el proceso de las luchas que se avecinan, las masas logren constituir la unidad de sus sindicatos, frentes de defensa, asambleas populares y poner en pie una Gran Asamblea Popular Nacional donde las y los trabajadores y sectores populares estén debidamente representados. Desde este espacio de auto organización pelearemos de mejor manera por llevar a la práctica nuestras principales demandas orientadas a evitar que las consecuencias de esta profunda crisis económica y sanitaria las sigamos pagando las grandes mayorías y de esa manera avanzaremos hacia la construcción de una sociedad sin explotados ni explotadores.






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