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¿A dónde va Pedro Castillo?

El llamado público a respetar la Constitución de 1993 y el pedido al neoliberal Julio Velarde para que se mantenga como presidente del directorio del Banco Central de Reserva del Perú, muestran el derrotero continuista en materia económica que cada día va asumiendo el ex dirigente magisterial y virtual presidente peruano Pedro Castillo.

José Rojas

Militante de la Corriente Socialistas de las y los Trabajadores "CST" de Perú

Lunes 28 de junio | 12:10

Fotos: La República

En un mitin realizado el sábado 26 de junio en horas de la noche en la Plaza San Martin de la ciudad de Lima, Pedro Castillo, ganador de la segunda vuelta, dijo con mucho énfasis que: “Somos democráticos, respetamos la gobernabilidad y la institucionalidad peruana y por eso estamos acá. Seremos respetuosos de esta Constitución y en ese contexto pido al doctor Julio Velarde para que su trabajo sea permanente y coherente frente al Banco Central de Reserva”. En esta intervención, el representante de Perú Libre aprovechó, una vez más, para desmarcarse del supuesto comunismo y pro chavismo que le endilgan sus opositores cercanos a Keiko Fujimori.

Más tarde, y para que no queden dudas, desde su Twitter personal Castillo volvió a afirmar que: “Nuestro compromiso es mantener el equilibrio fiscal y mejorar la calidad del gasto público, promover las inversiones y respetar la independencia y autonomía del BCRP. Por ello nuestra voluntad de ratificar al Dr. Julio Velarde como presidente de esta importante institución”.

Recordemos que días atrás Pedro Franke, quien proviene del partido de Verónica Mendoza y es actualmente uno de los asesores económicos más influyentes en Pedro Castillo, ya había dicho en una entrevista publicada en el diario Gestión, que se pueden hacer cambios en el país, sin cambiar la constitución de 1993 e incluso menciono que no era necesario cambiar el capítulo económico, el cual - literalmente - condena al estado peruano al triste papel de subsidiario del capital.

Como se recuerda, este proceso de adaptación de Castillo y sus aliados a la institucionalidad vigente se inició en la segunda vuelta cuando, para hacerse digeribles ante los empresarios y la gran prensa, empezaron a bajarle la intensidad a sus cuestionamientos al modelo neoliberal. Ahora, y a raíz de la prolongación de la oficialización de la victoria de Castillo en el balotaje debido a las maniobras fujimoristas, esta tendencia se ha ido profundizando.

¿Quién es Julio Velarde?

Julio Velarde Flores es presidente del Directorio del Banco Central de Reserva del Perú BCRP, desde el año 2006, cuando fue nombrado por el ex presidente aprista Alan García Pérez como un gesto político dirigido a los grandes empresarios nacionales y extranjeros para demostrarles que su segundo gobierno no repetiría la experiencia económica “heterodoxa” de los años 1985-1990. Recordemos que Velarde ya se había desempeñado como director del BCRP durante los años 1990 a 1992 cuando gobernaba el país Alberto Fujimori y durante los años 2001 a 2003 cuando era presidente Alejandro Toledo.

Desde la dirección del Banco Central de Reserva, Julio Velarde siempre les ha dado estabilidad y seguridad a las AFPs para que puedan seguir con sus negocios a costa de los ahorros del pueblo trabajador y ha contribuido notablemente para la implementación de las políticas neoliberales manejando el tipo de cambio de acuerdo a los intereses de los grandes importadores y exportadores, esto ha golpeado duramente a los pequeños productores nacionales y ha limitado una diversificación productiva priorizando así el esquema primario exportador y dependiente de nuestra economía.

Por esa razón Velarde es considerado como un “gurú” de las finanzas por los banqueros, los grandes empresarios, los políticos de derecha y por los medios de comunicación al servicio del estatus quo. Por eso todos ellos aplaudieron su mantención al frente del Banco Central de Reserva durante toda la gestión del segundo gobierno aprista, así como durante toda la gestión de Ollanta Humala y durante los convulsionados y breves gobiernos de Kuczynski, Vizcarra, Merino y Sagasti. Para los empresarios neoliberales asentados en el Perú todo esto se puede resumir en la frase siguiente: “en el Perú todo puede cambiar, menos Velarde”.

Velarde proviene de las filas del conservador y derechista Partido Popular Cristiano PPC, actualmente liderado por Lourdes Flores Nano quien es una de las pocas defensoras y voceras públicas que le quedan ha Keiko Fujimori. Por su ortodoxia neoliberal, Julio Velarde ha recibido diversos premios y reconocimientos públicos como el de la revista internacional The Banker, del grupo editorial Financial Times, que lo distinguió como Banquero Central del año a nivel global en 2015 y como Banquero Central de las Américas del Año 2020, lo cual pone en evidencia su estrecha relación con los organismos financieros internacionales al servicio de las políticas imperialistas. Por ello también fue nombrado como Presidente del Consejo Consultivo para las Américas del Banco de Pagos Internacionales (BIS por sus siglas en inglés) por dos años desde enero de 2018, Presidente del Grupo Intergubernamental de los Veinticuatro Países para Asuntos Monetarios Internacionales y Desarrollo (G24) en el período 2018/2019, Presidente de la Junta de Gobierno del Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos (CEMLA) entre 2007 y 2009 y Presidente Ejecutivo del Fondo Latinoamericano de Reservas (FLAR) desde 2004 hasta octubre de 2006.

“No más pobres en un país rico” ¿Con Velarde y con la Constitución del 93?

Como se recuerda, esta fue la frase que hizo popular Pedro Castillo durante la primera y la segunda vuelta de las elecciones pasadas, para poner en evidencia la necesidad de cambios profundos que alteren la actual situación económica y social que se vive en el país. Por ello, miles de trabajadores y sectores populares, en su mayoría provenientes de las regiones más golpeadas por la crisis, votaron por el profesor cajamarquino a pesar de sus límites programáticos y políticos y de la grosera campaña macartista y racista que sectores de la derecha volcaron contra él.

Sin embargo, la posibilidad de llevar a la práctica esos cambios profundos está directamente relacionada a la posibilidad de acabar con las políticas de saqueo y recolonización imperialista que se vienen aplicando en el Perú en estos últimos 30 años a través de las políticas neoliberales, las cuales tienen su expresión jurídica en la Constitución Política de 1993 y se sostienen - a su vez - en reaseguros institucionales supuestamente autónomos como el Banco Central de Reserva o el Tribunal Constitucional que, como nos demuestran los hechos, no tienen nada de autónomos ya que solo han servido para preservar la reproducción de las ganancias de los grandes empresarios y banqueros en desmedro de las necesidades del pueblo trabajador y de las grandes mayorías.

No será pues, como dice ahora Pedro Castillo, “siendo respetuosos de esta constitución y sus instituciones” o “promoviendo las inversiones privadas y respetando la independencia y autonomía del BCRP” y la vigencia de personajes como Julio Velarde al frente de esta instancia, que se harán esos cambios tan sentidos por el grueso de los explotados y oprimidos. Todo lo contrario; para avanzar hacia ese horizonte de transformaciones profundas urge acabar, en primer lugar, con todo ese chaleco de fuerza institucional que los capitalistas, a través de los gobiernos de turno y los tecnócratas a su servicio, han ido edificando y legitimando para hacernos creer que a lo máximo que podemos apostar es a la “miseria de lo posible”.

Por eso, los trabajadores y los sectores populares que en primera y segunda vuelta votaron por Pedro Castillo esperando un cambio de fondo, no pueden arriar ahora sus banderas de lucha por una Asamblea Constituyente Libre y Soberana como primer paso para acabar con todas esas instituciones que nos fueron impuestas para favorecer el saqueo nacional y la explotación laboral de millones de trabajadores y trabajadoras. Esto nos permitirá encarar de mejor manera la lucha por un gobierno de las y los trabajadores y los sectores populares de ruptura con el capitalismo y el imperialismo.

Además de ello, la posibilidad de imponer una Asamblea Constituyente Libre y Soberana nos permitirá también implementar un programa alternativo para encarar desde las perspectivas de los trabajadores y el pueblo pobre, la presente crisis, lo cual pasa necesariamente por afectar las ganancias de los grandes empresarios. Sin embargo, no podemos perder de vista que a esa Constituyente solo llegaremos con la movilización y la auto organización obrera y popular.






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