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Red Internacional

La Asociación Judicial Bonaerense anunció el martes pasado que aceptaba la “readecuación” que realiza el gobierno sobre el aumento anual de salarios. Ninguna asamblea fue convocada para debatir sobre la medida de Kicillof.

Julián RodriguezTrabajador judicial en La Marrón Clasista

Lunes 16 de mayo | Edición del día

Al aumento firmado en marzo con el gobierno de Kicillof, que llevaba a un 40 % acumulado en septiembre, se le suman dos cuotas de 10 % en mayo y otro porcentaje en diciembre que acumularía un 60 % recién a fin de año. Esto con el pequeño ajuste a las bonificaciones especiales, llevaría al 62,5 según los dirigentes de la AJB.

Lamentablemente, esto no pudo ser debatido entre los trabajadores judiciales, que veníamos de cerrar una paritaria que nos dejaba por debajo de la inflación y que la actual conducción, representada por la JUB, promovió para que se acepte a condición de la continuidad de una lucha que no existió, con el visto bueno de la corriente Judiciales por la Unidad (verde).

No solo eso: una vez consumada dicha aceptación sin consulta a los trabajadores, se publicó desde la página oficial que se iban a realizar asambleas en las diferentes departamentales (aunque colocándoles el carácter de “informativas”), las que en la Departamental La Plata fueron suspendidas por recorridas en las oficinas, sin desarrollarse un proceso democrático donde las y los judiciales puedan contar con un espacio en común de debate e intercambio.

Esto habla a las claras de la intención de la actual conducción de la AJB de subordinarse a los planes del gobierno.

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Salarios a gas, inflación a nafta

El aumento que otorgó el gobierno bonaerense a los gremios estatales, docentes, y judiciales se dio luego de que la vicepresidenta Cristina Fernández haya saludado al dirigente gremial de La Bancaria por un acuerdo similar, marcándolo como una pauta a imitar en el resto de los sectores.

Si se considera lo firmado por los dirigentes de gremios como Comercio, Sanidad o Gastronómicos con el mismo porcentaje, se podría afirmar que se trata de un intento de establecer un techo salarial para el 2022.

Pero si además, se toma el promedio salarial de conjunto, que ronda los 55 mil pesos, y la inflación proyectada al 67% para el 2022, dicho techo salarial afecta millones de bolsillos de quienes hacen malabares para poder llegar a fin de mes, mientras las grandes empresas multiplican sus ganancias aplicando jornadas de hasta 12 hs para no generar nuevos puestos de trabajo.

Si se redujera la jornada a 6 hs., 5 días solo en esas empresas que ganan millones, se generarían 1 millón de nuevos puestos de trabajo manteniendo todos sus derechos y con salarios igual a la canasta familiar.

Esa sería una medida efectiva para reducir la desocupación que, junto a la pobreza, crecieron exponencialmente en lo que va del gobierno que prometió llenar las heladeras, y hasta ahora solo viene favoreciendo a los que más ganan.

Aunque haya empresas que ganan millones (y aún quieran más) y que algunos medios hablen de crecimiento de la economía, el acuerdo firmado con el FMI solo trajo pobreza y miseria para las y los trabajadores de todos los sectores.

Ante ello, los gremios cómo la AJB, lejos de organizar a los trabajadores contra el ajuste que lleva adelante el gobierno, apoyan sus medidas para encubrir la crisis que también se ve hacia dentro de la coalición del gobierno.

El ministro de Economía Guzman defiende su gestión y acuerda con el FMI, mientras recibe críticas por parte de la vicepresidenta y el kirchnerismo, pero estos últimos no proponen ni toman ninguna medida concreta al respecto. Ambas alas, coinciden (aún en sus diferencias) en la subordinación al FMI.

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Mientras tanto, la pobreza y la inflación no paran de crecer.

Alimentos básicos cómo la leche o el pan, son de las cosas que más aumentan y de las que más se consumen en los sectores populares. Por no mencionar los combustibles, que hace poco tuvieron un tercer aumento anual del 14% abultando las ganancias de las empresas petroleras, lo que impacta en toda la cadena alimenticia y en los precios finales.

Foto: AJB

La unidad para pelear por trabajo para todas y todos, contra la pobreza y la indigencia; contra la falta de vivienda, educación, y salud; y con ello contra la destrucción del planeta, es la clave para combatir la penuria de las mayorías, que sufre en pos de beneficiar a los grandes poderosos de siempre.

Las miles de personas que se movilizaron a CABA el pasado jueves, en el marco de la Marcha Federal convocada por las organizaciones piqueteras, volvieron a poner en agenda el debate de la necesidad de trabajo genuino, sin salarios de hambre y sobre explotación.

A pesar de no contar con el apoyo de las direcciones gremiales cómo la AJB, si contó con el apoyo de diversos sectores del sindicalismo combativo y fue un claro ejemplo de que deben unirse las fuerzas de ocupados y desocupados para imponer soluciones profundas a las necesidades de las mayorías populares, atacando los intereses de esos pocos beneficiados, que concentran todas las ganancias.




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