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Red Internacional

La inflación, Keynes y salarios congelados en el poder de compra. ¿Estancamiento o crecimiento? Ya está en las bandejas de email el newsletter de Economía de La Izquierda Diario y El Círculo Rojo.

Pablo Anino@PabloAnino

Jueves 12 de mayo | Edición del día

Foto: Télam

Esta tarde se va a conocer el dato de la inflación de abril. Se espera que esté alrededor del 6 %. Si esto es así, la variación de los precios en términos anuales en el cuarto mes del año se ubicaría cerca del 57 %. Se trata del valor anual más alto desde 1991. De confirmarse, el 6 % de abril es algo menor a la inflación que se registró en marzo, no obstante, la suba de precios promete no dar tregua.

Pero no porque el Gobierno esté perdiendo la guerra que declaró Alberto Fernández, sino porque con las subas de los precios de las naftas de estos días y de las tarifas de los servicios públicos para junio, el oficialismo se ubica en el bando de los que impulsan la inflación.

No solo eso. La devaluación progresiva, gradual, del tipo de cambio empuja todo el sistema de precios hacia arriba todo el tiempo. La inflación no es solo un juego peligroso donde el oficialismo no logra domar a los “mercados”, sino que, está incorporada en el acuerdo del FMI: se necesita de la inflación para licuar partidas presupuestarias e ingresos populares.

Es claro que el Gobierno ni el Fondo quieren un desborde inflacionario que empuje a mayor crisis social. Buscan usufructuar de la audacia de John Maynard Keynes. El economista británico decía que los trabajadores sufrían “ilusión monetaria”. Esto significa que su conducta está determinada, en mayor medida, por el salario nominal: es decir, por el dinero que se recibe cada mes por trabajar. Y, en menor medida, influía la percepción del salario real: es decir, la capacidad de compra de mercaderías y servicios que tiene el salario.

En su Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero, una obra del año 1936, Keynes afirmaba que “puede suceder que, dentro de ciertos límites, lo que los obreros reclaman sea un mínimo de salario nominal y no de salario real”. Así, concluía que “si bien los trabajadores suelen resistirse a una reducción de su salario nominal, no acostumbran abandonar el trabajo cuando suben los precios de las mercancías para asalariados”.

Este juego asoma claro en el adelantamiento de las paritarias y en el discurso de que los salarios le ganen a la inflación. Incluso también se deja ver en la competencia K que con Sergio Palazzo de bancarios muestra como un triunfo el 60 %. Pero es el cuestionado Moroni quien habilitó aumentos en otros gremios cercanos al 60 %, como en comercio y sanidad.

El 60 % parece superior (apenitas…) a la inflación anual, pero su aplicación en cuotas hace que cuando se contabilice la masa salarial de todo el año la recuperación del salario real apenas sea perceptible. O que directamente no tenga lugar. En este juego, la única verdad es la realidad: que no se recupera el poder de compra perdido durante el macrismo. Esa fue la promesa de Alberto Fernández.

Entre octubre de 2015 y diciembre de 2019 el retroceso fue de 21,5 % para los empleados registrados del sector privado; de 25,5 % para los empleados públicos; y de 23,8 % para los informales, pero en un período más corto (octubre 2016-diciembre 2019).

Las estadísticas del Índice de Salarios difundidas ayer por el INDEC exhiben que, a pesar de recuperaciones parciales, en marzo de este año el poder de compra del salario del sector privado formal y del empleo público está exactamente en el mismo lugar que en diciembre de 2019. Entre los informales retrocedió 7 puntos porcentuales.

Hasta aquí un anticipo. Si te interesa leer completa esta entrega de El juguete rabioso o que te lleguen los newsletters del programa radial El Círculo Rojo y La Izquierda Diario ingresa en este link




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