×
×
Red Internacional

El proceso de reformas pro mercado que viene impulsando el gobierno de Raúl Castro desde 2008 no parece limitarse a exclusivamente a reducir el empleo estatal e impulsar el cuantapropismo. Tampoco simplemente a reciclar empresas estatales deficitarias en cooperativas o a promocionar con enormes beneficios la inversión extranjera. Los nuevos tiempos que corren en la isla también le están dando una nueva fisonomía a amplias zonas sobre todo costeras. Miles de hectáreas están siendo transformadas en nuevos complejos turísticos que giran en torno a exclusivos campos de golf de 18 hoyos de nivel internacional

Sábado 4 de octubre de 2014 | Edición del día

¿Negocios para quién?

Los campos de golf son una actividad multimillonaria directamente vinculada al turismo. Mucho más en Cuba, un país que atrae más de 2 millones de turistas por año. El boom de los campos de golf en Cuba está en curso desde 2009 cuando Raúl Castro le dio un nuevo y definitivo impulso con el argumento de generar un mayor ingreso de divisas al país. De hecho desde ese año se juega la Copa Montecristo, un torneo anual de primer nivel impulsado por la empresa mixta Habanos S.A. en Varadero. Desde entonces, la construcción de estos complejos ya marcó un récord y ahora, con la nueva Ley de Inversiones Extranjeras aprobada en abril, la actividad está tomando otro nuevo impulso. Así, se calcula que en los próximos años Cuba llegará a superar los 30 campos de golf en funcionamiento.

Sin embargo, los beneficios de este lucrativo negocio no parecen estar siendo percibidos por “el cubano de a pie”. Los emprendimientos están exclusivamente en manos de la empresa Grupo Palmares, en manos del gobierno, y compañías extranjeras en su mayoría inglesas, chinas y españolas con las que forman empresas mixtas para montar los campos y centros turísticos.

Las inversiones son multimillonarias, desde decenas hasta cientos de miles de dólares y a las empresas extranjeras que traen capital se les están otorgando enormes beneficios como el usufructo de la superficie hasta por 90 años y grandes exenciones impositivas.
Estos campos como explotación turística surgieron a fines de los 90 en el marco del Periodo Especial que lanzó Fidel Castro en 1993 para hacer frente a la hecatombe económica que significó el retiro del apoyo soviético, apostando a la asociación con el capital extranjero. Anteriormente, tras la revolución del ’59, había algunos campos de 9 hoyos dedicados al turismo interno, prácticamente gratuitos para la población. A fines de la década del ’90, la mayoría fueron reconvertidos en amplios campos siguiendo las normas internacionales de este deporte de elite (famoso en Argentina por el ex presidente Carlos Menem que gustaba ostentar con esta práctica) en centros turísticos que fueron cerrados para los cubanos.

Impacto ambiental

Junto a los millonarios negocios que administran a discreción los altos funcionarios del gobierno y directores de empresas estatales en sociedad con las empresas extranjeras, el “boom del golf” está generando fuertes críticas en cuanto a las consecuencias sobre el medio ambiente.

Los campos de golf son grandes consumidores de agua dulce necesaria para mantener las grandes extensiones de césped en condiciones óptimas. En el caso cubano hay que agregar que es una zona naturalmente muy cálida, agravada en los últimos años por el calentamiento global que está generando las sequías más importantes de la historia. De hecho el gobierno informó recientemente que las cuencas y reservas de agua potable se han visto fuertemente reducidas en los últimos años.

En este marco, el derroche del preciado líquido en una actividad de lujo para unos pocos, mientras en muchos barrios populares el agua sigue llegando en camiones cisternas ya que no hay red o está en malas condiciones, no resulta muy convincente ni siquiera dentro del “nuevo modelo socialista” que impulsa Raúl Castro.


Comentarios

DEJAR COMENTARIO


Destacados del día

Últimas noticias

Política