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Con restricciones, habrá elecciones en la Universidad Nacional de Moreno

En medio de la segunda ola de COVID y con altísimo nivel de deserción de estudiantes, a fin de mes habrá elecciones en esta casa de estudio para determinar quienes son los representantes al Consejo Superior, que luego elegirán al rector en una Asamblea Universitaria. Hay requisitos para ser candidato y para votar. Democratizar los órganos de gobierno, una tarea urgente

Jennifer González

Estudiante de Comunicación Social - Universidad Nacional de Moreno

Miércoles 5 de mayo | 23:10

A finales de Mayo una pequeña cantidad de estudiantes de la UNM podrán elegir a los representantes estudiantiles que integrarán la 3° Asamblea Universitaria y que elegirá al rector y vicerrector. La elección del Rector no es directa. Estos estarán al frente de un nuevo período de Gobierno Universitario con mandato desde el próximo 14 de junio de 2021 al 13 de junio de 2025, los próximos cuatro años. Dichos representantes van a formar parte del Consejo Superior, conformado por representantes graduados, docentes y no docentes. Este, en tanto “órgano colegiado”, tiene la facultad de dictar normativas generales, definición de política y de control de las respectivas aplicaciones. Es decir, que es este el espacio donde se decidirá sobre todos los aspectos de la vida universitaria. Pero basado en la representación de una minoría, ya que la mayoría de estudiantes y docentes no pueden votar ni ser votados, con lo cual sus voces no cuentan.

Ahora bien ¿todos los estudiantes podemos votar? No. La gran mayoría del estudiantado no puede votar ni presentarse como candidato. Sólo los estudiantes que tengan aprobadas el 30% de las materias. Todos los que hemos recorrido los pasillos de la UNM, sabemos que la gran mayoría de los cursos están abarrotados los primeros años de las carreras. Este tipo de elecciones restrictivas dejan afuera a la gran mayoría de los estudiantes que cursan el COPRUN (curso de ingreso) que llegaron a ser más de 5000 y los estudiantes de los primeros años. Quienes sufren más fuertemente las implicancias de la cursada virtual en la pandemia y muchos se ven forzados a abandonar. Como desarrolle en esta nota al comienzo del ASPO, ellos no pueden elegir a quienes se supone deben defender sus derechos.

Una elección antidemocrática apoyada por una ley antidemocrática

Este régimen esta avalado por la Ley de Educación Superior (LES) establece cómo será el sistema de gobierno de las universidades. Asegura que la representación corresponde a los docentes en el 50%. El otro 50% corresponde a estudiantes, graduados y no docentes. Para estos 2 últimos, las consideraciones finales las establece cada institución en su estatuto.

Para elegir o ser elegido representante del claustro docente, es requisito que el cargo sea “concursado” Es decir, que sea parte de la “planta estable” de la universidad. Condición que no es en la que se encuentra la mayoría, ya que las formas precarizadas de trabajo abundan entre la docencia universitaria: pasantes, becarios, contratados, ad honorem. En el caso de los estudiantes, para elegir o ser candidato a representante del claustro se debe contar con el 30% de plan de estudios aprobado.

Silenciar a la mayoría

La mayoría de los estudiantes de la Universidad Nacional de Moreno somos la primera generación en acceder a la educación universitaria y estamos atravesados por las mismas condiciones de nuestras familias obreras. Según una encuesta realizada a 600 estudiantes de la UNM, el 81% de los encuestados no llega a cubrir la canasta básica. ¿Cómo vamos a sostener la cursada si la gran mayoría de los estudiantes no llegamos a la canasta básica?

Mantener la cursada para las familias trabajadoras es realmente muy difícil. En Comunicación Social por ejemplo, en materias de primer año como Introducción a la Comunicación llegamos a cursar más de 100 estudiantes, en materias de quinto año como Historia de la Ciencia cursé con cinco personas. Esto muestra los altos índices de deserción. Es realmente difícil sostener los horarios de cursada en medio de la inestabilidad laboral, precarización y en muchos casos desocupación.

Consejeros estudiantiles ¿Para qué?

En las próximas elecciones, se vuelve a presentar la lista 100% Estudiantes, si la Junta Electoral impugna la lista del MST por las irregularidades en la junta de los avales, en muchas carreras se presentará como lista única la de 100% Estudiantes. La misma que dirige nuestro centro históricamente. Se encarga de funcionar como un canal de difusión entre el rectorado y los estudiantes. Un community manager más que un centro de estudiantes.

Históricamente, los centros de estudiantes funcionaron como centros de organización y lucha para conseguir nuestras propias demandas y en defensa de nuestros derechos. No es el caso del CeUNM, como tampoco lo son los centros conducidos por el peronismo en otras universidades.

Democratizar para transformar la universidad (y la sociedad)

Tenemos que dar la pelea por democratizar los órganos de cogobierno con mayoría estudiantil, claustro único docente y participación no docente, estableciendo el voto directo (una persona, un voto) como mecanismo de elección de autoridades y revocabilidad de los cargos.

Pelear por la democratización del gobierno universitario no implica pelear por más votos o más lugares dentro del régimen. Sino que, junto con ampliar las libertades democráticas y los derechos más elementales, implica cuestionar los problemas estructurales que explican la enorme expulsión de estudiantes de las universidades por las condiciones precarias de vida que se han visto agudizadas por los efectos de las políticas adoptadas frente a la pandemia.

Necesitamos becas integrales para poder estudiar, financiadas por impuestos progresivos a las grandes fortunas para que nadie abandone la universidad. Necesitamos una reducción de la jornada de trabajo para poder trabajar y estudiar. También salarios iguales a la canasta familiar para docentes y no docentes, con docentes –mal llamados– ad honorem.

Transformar la universidad actual implica establecer una crítica y un plan de acción contra la sociedad de clases. Debido a que sostiene los aspectos más reaccionarios de la institución universitaria. Como bien plantea el Licenciado en Historia Gabriel Pyro en ¿Qué Universidad para qué sociedad?:

"...plantearse transformar la universidad hoy, es indisoluble de proponerse expresar en el plano político e ideológico, dentro de la universidad, las tendencias existentes en la sociedad para superar al sistema capitalista y viceversa: fortalecer desde la universidad, en ese “campo de disputa” político e ideológico, aquellas tendencias a ligarse a la lucha de los trabajadores, las mujeres y la juventud que se propongan superar el orden de cosas existente. En otras palabras, pasar de la crítica de la universidad de clase a la crítica de la sociedad de clases..."






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