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Red Internacional

La onda expansiva de la ofensiva buitre en las cortes norteamericanas, derivó la semana pasada en la salida forzada del banquero central, Juan Carlos Fábrega, y en su reemplazo por Alejandro Vanoli. La economía argentina, en zona de turbulencia, volvió insostenibles las internas que enfrentaban a Fábrega con el Ministro de Economía, Axel Kicillof. Con el descabezamiento del Central, el jefe de Hacienda toma el control de los principales resortes de la política económica.

Esteban Mercatante@EMercatante

Martes 7 de octubre de 2014 | Edición del día

Fotografía: DYN

Sin embargo, el comando “unificado” no es sinónimo de una estrategia clara y definida. Después de que la Corte Suprema norteamericana se negara a considerar la apelación argentina al fallo de Thomas Griesa, que ordena pagar el 100% del valor de los bonos en default que tienen en su poder los buitres holdout, quienes rechazaron los canjes de 2005 y 2010 y exigieron en la justicia norteamericana que se les pagara sin quita, capotó la orientación trazada desde enero para enfrentar la escasez de divisas: devaluación, suba de tasas y otros ardides para contener la demanda de dólares, y cumplir las exigencias de los “mercados” para volver a emitir deuda en el exterior. Bajo la presión de Griesa y los buitres, que pudieron ejercer como resultado de que los canjes de 2005 y 2010 volvieron a reconocer la jurisdicción norteamericana, la Argentina entró en el default atípico en el que se encuentra. Que para el gobierno no es default porque sigue depositando el monto de los vencimientos, pero sí lo es para los acreedores que no reciben dichos fondos.

La mala fortuna llega toda junta. Al traspié internacional en la corte yanqui, para el que el gobierno no estaba preparado, se le sumó el desplome en las cotizaciones de la soja y del maíz, que en conjunto explican nada menos que el 35% de las exportaciones del país. Desde mayo el precio de la tonelada de soja lleva perdido un 38% de su valor, y el de maíz le sigue los pasos (perdió 35%). Con un dólar cuya perspectiva es que se siga fortaleciendo a nivel internacional, el panorama no es nada alentador. Se vuelve a hablar del fin del “superciclo” de las commodities, gracias al cual granos como la soja, combustibles, el oro y otros minerales tuvieron desde 2002 hasta hoy precios muy elevados en términos históricos. La caída que ya se produjo en la cotización de la soja, de mantenerse, augura una pérdida de nada menos que 10 mil millones de dólares en las exportaciones del año próximo. La fortaleza del dólar también está empujando la depreciación de la moneda de Brasil.

A este cóctel de insuficiencia de dólares, fracaso provisional de la salida a endeudarse en el exterior, e incipiente depreciación en Brasil se suma la inflación, que ya se devoró la devaluación de comienzos de año, haciendo que el tipo de cambio real vuelva a estar apreciado y reactivando los reclamos de los sectores empresarios que son devaluadores “seriales”. Entre ellos los sojeros, que el gobierno estima habrían encanutado en silobolsas nada menos que 27 millones de toneladas de soja, es decir la mitad de la cosecha. Cálculos privados ubican el monto por debajo de este nivel, pero con un valor que ronda de todos modos entre 5 mil y 6 mil millones de dólares de granos de soja retenidos de la campaña 2013/2014. La reticencia de los exportadores a liquidar fue la gota que rebalsó el vaso, y se inició el estrés cambiario que hizo saltar la brecha entre el dólar oficial y el paralelo a niveles que no se veían desde enero. Por estos días ronda 85%.

Hay que pasar la primavera

Ahora, todas las miradas se dirigen a enero. Es el horizonte cruzado el cual cambiaría abruptamente el panorama para la Argentina. Sin la amenaza de la temida clausula RUFO (que obliga a conceder a todos los bonistas cualquier mejora que se otorgara a algún acreedor), la mayoría de los analistas descuenta que el gobierno avanzará hacia el acuerdo con los buitres que fracasó en junio y julio. La misma opinión habría en los “mercados”, si juzgamos por la cotización firme de los bonos -aunque esta también está inflada por la operatoria del contado con “liqui”, mecanismo privilegiado para fugar dólares legalmente y, cada vez más, para pagar importaciones. Aunque la Ley del Pago Soberano, votada en septiembre para escapar al fallo de Griesa, es considerada por otros como una restricción aún más fuerte que la RUFO contra un eventual acuerdo.

El nuevo jefe del BCRA, tiene como primer mandato pilotear la situación hasta el año nuevo, evitando un fuerte ajuste cambiario como resultado de la corrida. La primer medida fue imponer un mínimo para la tasa que los bancos deben pagar por los plazos fijos, estableciendo como piso el 87% de la tasa que los bancos cobran por suscribir las Letras del Banco Central (Lebac), lo que representa hoy una tasa de alrededor de 23%. Esta medida apuntaría a que una parte de los pesos que se dirigen a la compra del dólar blue, se encaminen hacia los depósitos. Aunque no falta quien considera que el resultado será el opuesto, ya que los bancos buscarán reducir la captación de depósitos ante el achicamiento de los márgenes.

Junto con esta medida, Vanoli continuará el camino de su antecesor: limitar la entrega de dólares para importaciones, aún al precio de profundizar el frenazo de la economía. La innovación que promete Vanoli es limitar también la operatoria del contado con “liqui”, al cual vienen recurriendo los importadores para pagar los insumos que no pueden costear con dólar al tipo de cambio oficial. De avanzar en este sentido, la economía profundizará aún más el enfriamiento. Cualquier expectativa de terminar el año remontando la caída recesiva que ya suma un año, queda descartada.

El gobierno también empezó a redoblar la presión para que avance la liquidación de dólares de la soja, sin que esté descartado que medie algún seguro cambiario para lograrlo.

Con toda esta batería, sumada al intento de continuar con la llegada de dólares del canje de reservas con China, una apuesta optimista podría ser terminar el año con reservas en las arcas del BCRA por encima de los 25 mil millones de dólares (hoy están en 27.700 millones de dólares), es decir poco más del doble de lo que el presupuesto proyecta utilizar en 2015 mediante el Fondo de Desendeudamiento. Y menos del doble de los vencimientos de deuda. De esta forma, después de la década del “desendeudamiento”, nombre pretencioso para definir a una transferencia en pagos de deuda que alcanzó según la Presidenta los 190 mil millones de dólares -media economía argentina- en menos diez años, podemos prever un nuevo proceso acelerado de REendeudamiento, quizá algo dosificado por la “ayuda” que puedan traer los dólares de una nueva entrega petrolera. Incluso no faltan quienes hacen mención a tratativas en curso para emitir deuda aún antes de cualquier acuerdo con los buitres, y hasta antes de enero, pagando la sobretasa que haga falta.

Algunos de los que ayer festejaban la reducción de los pasivos se han vuelta ahora adalides de este regreso con la frente marchita a los mercados de deuda, como es el caso del periodista Zaiat, que cubre con un barniz “soberano” a todas las volteretas de la política económica.

Un campo minado hasta enero, o más aún si se prolonga el tira y afloje con los buitres, bajo amenaza de un nuevo ajuste cambiario en medio del caos, y la omisa promesa del reforzamiento del grillete de la deuda y saqueo petrolero de tener éxito en capear esta tormenta, son las perspectivas con las que el gobierno de Cristina Fernández se orienta hacia el final de su mandato. Ya sabemos cómo termina. Este regreso a los mercados no evitará las medidas de ajuste, aunque permita “dosificar” su ritmo. Los intereses de la clase trabajadora y los sectores populares, requieren una política opuesta por el vértice a la que aplica este gobierno, o las que promete la oposición de los peronistas disidentes, el macrismo, los radicales y socialistas sojeros. Cortar la hidra de mil cabezas de la especulación estableciendo un verdadero monopolio del comercio exterior y del mercado de cambios, y la nacionalización de la banca, junto a la declaración de no pago de la usuraria y fraudulenta deuda externa, son algunos de pasos fundamentales.




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