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Red Internacional

Opinión. Editorial de editoriales: la salvajada

Hablemos del neumático, las ganancias empresarias y los beneficios millonarios que reciben del Estado. Las marcas que deja una lucha testigo. Lo que viene con el presupuesto 2023. Tensiones y disputas políticas del Frente de Todos y Juntos por el Cambio, coincidencias en el plan económico.

Domingo 2 de octubre | Edición del día
Trabajadores del neumático se movilizan al Ministerio de Trabajo l Foto: @vierja_photos

La intransigencia de las fortunas

A esta altura no es un tabú para nadie que con el Frente de Todos los márgenes de ganancias de un puñado de grandes empresarios tuvieron grandes saltos, ubicándose como claros ganadores. Hasta los jefes del ministerio de Economía lo reconocieron esta semana en el Congreso tras presentar el presupuesto 2023. "Hay algo que sí está adelantado a nivel macro, lo que llamamos un residuo, que son los márgenes brutos empresariales, que han quedado altos en general”, aseguró el viceministro, el liberal y tuitero Gabriel Rubinstein (aunque después quiso corregirse). Sergio Massa habló de “sectores económicos muy concentrados” que impactan en la inflación, y de la “acumulación de la renta”. Si con el gobierno de Mauricio Macri esta tendencia tuvo un capítulo especial, desde el 2020 empezó otro donde se agudizó. Los perdedores se cuentan de a millones: entre los 17 millones de pobres que informó el Indec, los salarios que continúan en caída frente a la inflación, la precarización, el pluriempleo. La salvajada de la desigualdad.

La lucha de los trabajadores del neumático triunfó después de cinco meses. Y fue testigo también por ejemplificar esta realidad.

Javier Madanes Quintanilla, dueño de Fate y Aluar, se paseó por los medios de comunicación para acusar de “irracionales” a los trabajadores. Que ganan mucho. Que trabajan mal. Repitió Madanes mientras daba entrevistas sentado arriba de una fortuna de más de 590 millones de dólares, y otros montos más opacos que tiene escondidos en paraísos fiscales.

En BaeNegocios, Alejandro Bercovich mostró algunos datos del sector: entre 2015 y 2022, el precio mayorista de los neumáticos se multiplicó por 25 mientras los sueldos de sus trabajadores, en el mismo lapso, se incrementaron 8 veces. Según datos de Claudio Lozano, este cuadro implicó un incremento del 223% del excedente empresarial del neumático. Rastreando balances de estas empresas, salta que las multinacionales Pirelli y Bridgestone, al igual que la local Fate, vienen amasando fortunas millonarias.

Un trabajador del neumático, con recibo de sueldo en mano, lo resumió a la perfección: “Nosotros podemos mostrar nuestros recibos de sueldo, ellos no pueden mostrar sus ganancias”. Un clásico: opinólogos de aquí y de allá que se escandalizan cuando los trabajadores reclaman en las paritarias, sentenciando siempre que piden “en exceso”. Pero lo que nunca quieren poner sobre la mesa es lo que ganan las empresas. Eso no se discute. Hacerlo, implica invertir quiénes son los salvajes e irracionales. La salvajada empresarial se completa en el modelo que les permite sacar más tajada: con las condiciones laborales, los turnos americanos, accidentes, enfermedades y muertes obreras que hicieron que bauticen a esta industria como “la picadora de carne”.

Los enemigos de los trabajadores del neumático hicieron fila. Empresas, medios hegemónicos, el propio gobierno, hasta la derecha. Pero la lucha obrera triunfó. Como cuenta Lucho Aguilar en Ideas de Izquierda, el festejo después de casi 5 meses de conflicto, fue al grito de “el que no salta es patronal”. La reflexión de uno de sus protagonistas, Manotas, muestra las huellas de su experiencia: “estas semanas abrieron la conciencia de muchos compañeros, para ver quiénes están con los trabajadores y quiénes están en contra”. Sobre lo que deja la lucha del neumático, en este podcast hacemos un primer recorrido, con la noticia fresca del triunfo, en el episodio “Sobre ruedas”.

No hay análisis en los diarios que eluda la lucha del neumático. Cada uno con sus conclusiones. Diego Genoud en La Política Online le pone nombre a la reflexión de Manotas, en las filas del Frente de Todos: “El conflicto con el sindicato del neumático delató a ministros, voceros y funcionarios con pasado gremial como un coro en defensa de un sector de altísima rentabilidad”.

En La Nación, Martín Rodríguez Yebra escribe que el conflicto expresa “un anticipo del tiempo que viene, en el que la jefa del kirchnerismo está obligada a procesar que ya no tiene el monopolio de la rebeldía: la protesta también es contra ella”. Grafica la preocupación, en boca del ex secretario Comercio Roberto Feletti: Que la izquierda haya sacado un millón de votos en 2021 habla que nuestra gente se está yendo; el de la derecha no vota a la izquierda. Tenemos que ver qué nos está pasando”. Los indicadores sociales, el evidente malestar que se extiende, y el reconocimiento hasta del gobierno del aumento de la rentabilidad empresaria, parece que no le son suficientes para encontrar respuestas.

Pablo Ibáñez en El DiarioAr señala cierta incomodidad de “sectores K” con el público y orgulloso alineamiento patronal de Sergio Massa. Agrega que “El episodio remite a lo que ocurrió, a fin de la gestión de Cristina, con el conflicto de Kraft que fue de larga duración y generó tensiones similares”. Aquel conflicto fue en 2009 y también tuvo el protagonismo de la izquierda trotskista, al igual que el de la autopartista Lear en 2014/2015 que sí fue más hacia el final del segundo mandato de la actual vicepresidenta.

En el caso de Horacio Verbitsky, en El Cohete a la Luna, prefiere hablar de una mejora salarial “leve” como parte de intentar bajarle el precio a la lucha de los trabajadores, y solo hablar de “conquistas” si vienen de decisiones ¿mágicas? desde lo alto del poder del Estado. Para contar completa la historia de flexibilización laboral en las empresas del neumático, no solo hay que remontarse a las décadas menemistas que impusieron los turnos americanos y las horas de los fines de semana al 100% (en vez de al 200%). Como cuenta Paula Varela en “La disputa por la dignidad obrera”, fue en el año 2007 que se homologó un nuevo convenio de trabajo del neumático que legalizó esa herencia neoliberal (CCT 486/07, firmado en 2006). Gobierno de Néstor Kircnner, y la conducción del SUTNA liderada por la CTA de Yasky.

Mario Wainfeld hace en Página 12 un paralelismo entre el Sergio Massa que apareció amenazando con abrir las importaciones de neumáticos, y el que festejó los resultados del “dolar soja”. Wainfeld señala que “se omite que lo colectado -por el dolar soja- fue consecuencia de ceder ante las presiones de los exportadores-especuladores. (...) es una concesión a los poderosos”.

Fernando Rosso hace otra propuesta en El DiarioAr: repasa las declaraciones sobre el conflicto de distintos actores, incluyendo a los autopercibidos progresistas, “para entender cómo razonan los que siempre se candidatean a mariscales de la derrota asegurada”. La profecía que no fue. En una semana que sumó las tomas de secundarios en la Ciudad de Buenos Aires, conflictos docentes, de la salud, estatales, nuevas protestas de desocupados, concluye que se desmintió a aquellos que solo hablan del crecimiento unilateral de la derecha. Además de dejar en “falsa escuadra” a más de uno (especialmente de los gremios).

Presupuesto: las cuentas salvajes

Sergio Massa fue a presentar el Presupuesto 2023 a Diputados, en un clima de cordialidad y felicitaciones de parte de Juntos por el Cambio que se prepara para votarle al gobierno con las dos manos un plan económico que es de ajuste. “Orden fiscal” y conseguir dólares, fueron los temas repetidos por el ministro de economía. Horas después, Cristina Fernández tuiteó: “El ministerio de Economía ha trabajado duro en todas las áreas de su competencia, pero es necesaria una política de intervención más precisa y efectiva”. Un halago y una “observación medida” como señala Ibáñez en El DiarioAr.

Diego Genoud resume la encrucijada de la vicepresidenta, con declaraciones de un gobernador que suele hablar con ella: "Cristina no tiene otra. Si apoya el ajuste sin hablar, pierde lo que le queda de capital simbólico. Pero si cuestiona demasiado el rumbo de Sergio, desestabiliza al gobierno y se expone a terminar con un ministro propio, que además no tiene”. Se puede incluir otro motivo de esa porosa ubicación: la intención de refugiarse en la provincia de Buenos Aires si las presidenciales se complican más. El problema es que las cifras de pobreza e indigencia arrojaron muy malos resultados en el distrito de Axel Kicillof. Algo que tuvo que eludir Máximo Kirchner en su primer aparición pública tras el atentado contra Cristina. Fue en Morón, donde se concentró en las tomas secundarias de la Ciudad para polemizar con Rodríguez Larreta.

Un blanco fácil en el derrotero cada vez más corrido a derecha del jefe de gobierno porteño. Como explica Claudio Mardones en Tiempo Argentino, la coalición opositora tiene que atender el “flanco” de Javier Milei. Aunque Larreta tiene sus propias razones en la interna PRO: cuenta Ibáñez que cada vez más empresarios están financiando a Patricia Bullrich, y eso lo obliga a endurecerse.

Lo que aparece como disputa por arriba, en la economía encuentra más coincidencias entre el Frente de Todos y Juntos por el Cambio que seguramente se expresarán con la votación del presupuesto 2023 en el Congreso.

Sus lineamientos centrales, no son ningún misterio. En el Cohete a la Luna, Sebastián Premici dice que expresa (“tal como descifró CIFRA–CTA”), “un plan de ajuste en línea con el FMI. Quizás lo novedoso del momento sea que el ministro Massa reconoce en el texto enviado al Congreso –tal como advirtió la diputada Myriam Bregman (Frente de Izquierda y de los Trabajadores) durante la reunión de Comisión– que los lineamientos generales de la ley de leyes fueron elaborados a gusto y piacere del FMI. Un reconocimiento –el del Ministerio de Economía– que no esconde lo perverso de la época”. Ya lo dijo la titular del FMI, Kristalina Georgieva: “tres ministros, un programa”.

Marcelo Di Bari aporta lo suyo en Tiempo Argentino analizando el presupuesto con distintos informes que circularon estos días. En jubilaciones y pensiones “El aumento implícito del 29%, comparado con el IPC del 60%, implica una caída del 20% en términos reales” (del informe de Ippyp). La misma dinámica aplicará para las y los trabajadores del sector público, y estima que esa “masa salarial tendría una caída real del 14%”.

En la presentación del Presupuesto, Sergio Massa confesó otros datos de la salvajada empresarial: los enormes recursos que destina el Estado en beneficios impositivos a las grandes empresas con altos márgenes de ganancia. Cuando alguien acuse de “planero” a un desocupado o trabajador informal que se moviliza porque no come o no llega a fin de mes, hay que recordar una comparación. En beneficios a empresarios se destina casi 5% del PBI, mientras que a programas sociales el 1,7% del PBI (datos proyectados para el 2023). Hablame de salvajes. Hablame de planeros.

Los que reciben una millonaria “ayuda estatal” son sectores muy “necesitados” como las entidades financieras (¿alguien puede pensar en los bancos?), minería, economía del conocimiento (¿cómo no ayudar a Galperin de Mercado Libre que se tuvo que ir a Uruguay?), y el régimen de promoción de Tierra del Fuego (que beneficia empresas como Mirgor, de Nicky Caputo). En la lista también están los jueces por el privilegio de cobrar fortunas y no tener que pagar ganancias.

Lo curioso (o no), es que todo ese detalle incluido en el presupuesto, está como “información”. El gobierno aclaró que no propone ninguna medida al respecto, y que en todo caso sean los diputados quienes inviten a esos empresarios para evaluar si pueden aportar algo y dejar de recibir alguno de sus beneficios. Si se trata de ajustar a estatales, jubilados, enfermeras, desocupados, o a la educación para el gobierno no hay discusión. Directamente aplican tijera. Los empresarios cuentan con muchas ventajas.

De todas maneras, que casi 5% del PBI se vaya a los bolsillos de grandes empresas, no parece suficiente para Massa. Prepara nuevos beneficios como cuenta Alejandro Rebossio en El DiarioAr: dólar tecno (para la economía del conocimiento, con libre disponibilidad de divisas por ventas externas, similar a la concedida a la industria petrolera), y evalúa también un “dólar especial para la minería”. Concesiones que se sumarían a las otorgadas a automotrices, el negocio inmobiliario y el conocido “dolar soja”.

Sergio Massa festejó los resultados del “dólar soja”. Para analizar la medida desde otro lado, Horacio Rovelli en El Cohete a la Luna aporta buena información. “El gobierno dice que ese ingreso permite aumentar las reservas internacionales del Banco Central de la República Argentina (BCRA), pero no es lo que se observa en el Balance de la autoridad monetaria” arranca.

La fórmula de ingresos récord de dólares al Banco Central (y un superávit comercial inédito) que se fueron por otra ventanilla con el gobierno del Frente de Todos, se mantiene en septiembre. Rovelli muestra con datos cómo los 6.000 millones de dólares que ingresaron al Banco Central al 26 de septiembre de 2022, se fueron a “pagar intereses y compromisos en el exterior" (4.900 millones de dólares) y la diferencia (los restantes 1.100 millones de dólares) “se fue para pagar compromisos del sector privado (desde el dólar tarjeta hasta el dólar ahorro e incluso deuda externa de las empresas)”. Otro dato que agrega Rovelli: “para 2022, el déficit primario sería de 1,91 billones de pesos, cuando a los bancos les pagan intereses por un aumento de los encajes de 1,18 billones de pesos en un mes”. La “redistribución de los ingresos”, siempre hacia arriba. El slogan “empezar por los últimos”, en los hechos se convirtió en profundizar el “primero, los primeros”.

De cadenas y de hombres

“La Citroen mide al segundo los gestos que nos extrae” escribe Robert Linhart sobre su paso por la fábrica automotriz en la Francia que venía de protagonizar el mayo de 1968. De cadenas y de hombres describe la vida fabril, la preparación de una huelga contra la extensión de la jornada laboral, la reacción patronal para desarticularla, el rol traidor de las direcciones sindicales, las marcas que deja su resultado.

Pasaron más de 50 años de esos hechos, y los avances de la tecnología fueron tan grandes que permitirían que el trabajo se haga con menos esfuerzo, con menos carga laboral. Pero no. El conflicto del neumático también es testigo porque nos enrostra la voracidad capitalista de la rentabilidad empresaria. “La fábrica está pensada para producir objetos y triturar hombres”. “No basta con hacer producir: es preciso someter”. Son algunas de las descripciones que, cinco décadas después, son tan familiares para los obreros del neumático y tantos otros millones que se rompen trabajando, que asombran. Hay algo más que la lucha paritaria para ganarle a la inflación en el grito de “el que no salta es un patrón”.

Trotsky escribió que la conciencia del proletariado “no es del mismo material que las fábricas, las minas, los ferrocarriles, sino que es más variable, y bajo los golpes de la crisis objetiva, de los millones de desocupados, puede cambiar rápidamente”. La lucha de clase trabajadora, con sus propios métodos de huelga, bloqueo, unidad, movilización, abre la puerta a conclusiones no solo de sus protagonistas. En medio de un creciente malestar social frente a las salvajadas del poder económico y político, puede actuar de catalizador e inspiración para otros sectores que no quieren seguir siendo los ajustados. El reconocimiento del poder de fuego de trabajadoras y trabajadoras que mueven los principales resortes de la economía, es un tesoro que brilla y puede motorizar nuevas fuerzas y alianzas poderosas.

Cuando se reconoce ese poder, puede brotar un deseo. O un objetivo. Una meta que aparece real y alcanzable. Linhart lo pone en palabras en De Cadenas y de hombres. “Derribaremos los muros de la fábrica para que penetren en ella la luz y el mundo, organizaremos nuestros trabajo, produciremos otros objetos, seremos todos sabios y soldadores, escritores y obreros. Inventaremos lenguas nuevas. Eliminaremos el embrutecimiento y la rutina… Un amanecer nunca visto.


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