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Red Internacional

Provocación. El presidente de Ecuador vuelve a decretar el estado de excepción

Es en cuatro provincias y por 30 días. Además, a pedido de las empresas, declara "zona de seguridad" el área de influencia de los campos hidrocarburíferos de explotación y sus instalaciones. El movimiento indígena anuncia nuevas movilizaciones para este jueves.

Mirta Pacheco@mirtapacheco1

Miércoles 29 de junio | Edición del día

A las 17 hs. de Ecuador (UTC-5) se conoció el nuevo decreto de Guillermo Lasso. Se trata de las provincias de Azuay, Imbabura, Sucumbíos y Orellana. En estas dos últimas se encuentran los pozos e instalaciones de hidrocarburos de las empresas que Lasso, con el ejército, quiere defender.

Aunque la provincia de Pichincha, que incluye a la ciudad de Quito, quedó fuera del estado de excepción, hay denuncias de que el ejército está haciendo requisas en varias avenidas de la capital.

El presidente insiste con esta provocación luego de que este último martes retirara a sus funcionarios de la mesa de negociaciones con la Conaie (Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador), a pesar de que esta organización con su principal dirigente -Leónidas Iza- a la cabeza, dio muestras más que suficientes de estar dispuesto a negociar aún si no se cumplían los 10 puntos de las demandas que la organización indígena reclamaba. Ya el lunes, cuando se cumplían 15 días ininterrumpidos de protestas, Iza afirmó: "hemos insistido en dos puntos, si como pueblos y nacionalidades insistiéramos con el resto de los puntos, estaríamos siendo irresponsable con el momento actual"..

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Pero el gobierno neoliberal, que lleva adelante el acuerdo con el FMI, y que ya tiene en su haber 5 muertos, por la brutal represión que desató en estas semanas, además de un centenar de heridos y varios detenidos, quiere de rodillas a los sectores populares más postergados.

Con este decreto el ejército y la Policía seguirá en las calles con la excusa de "recuperar el orden público, controlar situaciones de violencia manifiesta, proteger áreas reservadas, asegurar la provisión de medicamentos, gases medicinales, oxígeno para hospitales y clínicas, combustibles y alimentos, y la integridad de la ciudadanía". Según la Secretaría General de Comunicación de la presidencia, establece este nuevo estado de excepción y la zona de seguridad. Pasando por encima de elementales libertades democráticas, además, Lasso restringe la movilidad de la población en Azuay todos los días desde las 21:00 hasta las 05:00. En Sucumbíos y Orellana, los siete días de la semana desde las 19:00 hasta las 05:00.

Declarar "zona de seguridad" a las provincias de Sucumbías y Orellana es una medida que responde a exigencias patronales, contra varios bloqueos del movimiento indígena. Son dos provincias estratégicas para los empresas aliadas de Lasso. En mayo de este año, el gobierno abrió un proceso licitatorio para 28 empresas, de capital ecuatoriano y extranjero, para que intervengan en 100 pozos petroleros que actualmente están cerrados.

Nuevas movilizaciones

Para este jueves, el movimiento indígena de Cotopaxi, liderado regionalmente también por Iza, anuncia una marcha hacia Quito. La marcha está llamada solo por esa región y no por el conjunto de la Conaie, lo que en principio hace que se fortalezca la posición del presidente Lasso. Por su parte, Nelson Erazo, dirigente del Frente Popular (que nuclea a organizaciones sociales y sindicales), anunció esta tarde que también movilizarán en Quito. Esta organización hasta hoy no participó de las dos semanas de protestas que llevó adelante el movimiento indígena, lo que permitiría unificar en las calles a trabajadores, campesinos e indígenas.

En 2019 la revuelta popular puso en jaque al gobierno de Lenin Moreno, en esa oportunidad la Asamblea Nacional (parlamento),la Iglesia, la misma Conaie y direcciones de diversos sindicatos impidieron, vía negociaciones, que los trabajadores en alianza con los sectores populares pudieran avanzar y darle jaque a ese gobierno.

Ahora, sectores de la oposición afines al ex presidente Rafael Correa, intentaron un recambio institucional vía la destitución y el adelantamiento de las elecciones, sin que estén resueltas las demandas de las protestas, sobre todo con lo que tiene que ver con salud y educación, demandas muy sentidas por la población trabajadora, porque su bajo presupuesto está atado al acuerdo que el Estado ecuatoriano mantiene con el Fondo Monetario. El martes por la noche los votos en la Asamblea Nacional no les alcanzó. Lasso por supuesto, contó con el apoyo de los partidos de derecha.

A última hora de este miércoles la Conferencia Episcopal de Ecuador anunció que será la mediadora entre el Gobierno y el movimiento indígena. Nada bueno se puede esperar de esa mediación, que intenta por todos los medios poner paños fríos a las demandas populares.

La crisis social que vive el país puede ser resuelta con la lucha y la organización independiente, con los propios métodos de la clase trabajadora ecuatoriana: huelga, piquetes, etc., unificando el conjunto de las demandas de los indígenas y la juventud, solo así se pueden derrotar los planes de ajuste del FMI y al gobierno neoliberal de Guillermo Lasso.




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