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Red Internacional

Elecciones 2022. Brasil: en una elección polarizada, se impuso Lula pero va a segunda vuelta con Bolsonaro

Según los resultados oficiales, el actual presidente Jair Bolsonaro y el líder del PT, Lula da Silva, disputarán la segunda vuelta para definir el presidente de Brasil.

Domingo 2 de octubre | Edición del día

Con más del 96% de los votos escrutados, según los resultados difundidos por el Tribunal Supremo Electoral, Lula da Silva quedó primero con el 47,78% y disputará la segunda vuelta presidencial el 30 de octubre con Jair Bolsonaro que obtuvo el 43,76% de los votos. En tercer lugar queda la candidata del MDB, Simone Tebet, con un 4,22% y en cuarto Ciro Gomes del PDT con un 3,06%, confirmando una elección polarizada.

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Los resultados confirman que Bolsonaro consiguió su principal objetivo, evitar la derrota en la primera vuelta. A esto apuntó la campaña del presidente ultraderechista desde el momento en que quedó claro el rechazo masivo a su gestión, que llevó a las encuestas a vislumbrar la posibilidad de que las elección presidencial se definieran directamente en la primera vuelta con un triunfo de Lula, algo que no sucedió dejando en evidencia un escenario más polarizado y a derecha.

El partido de Bolsonaro obtuvo buenos resultados para gobernadores y senadores. En San Pablo, Tarcísio de Freitas superó al candidato del PT, Fernando Haddad, con 42,5% contra 35,6%, en una elección que también se terminará definiendo en la 2ª vuelta. En ese Estado el candidato de Bolsonaro absorbió los votos de la derecha tradicional y terminó por liquidar al histórico PSDB (partido que llegó a ocupar la presidencia con Fernando Henrique Cardoso), que perdió su bastión electoral más importante.

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Bolsonaro logró una mejor elección de lo que se esperaba. La extrema derecha mantuvo su fuerza en la región Sur y obtuvo un fuerte voto en el interior de San Pablo, el estado más poblado del país. Lula obtuvo un fuerte voto en un bastión del PT, la región del Nordeste del país, y ganó el segundo colegio electoral más grande Minas Gerais, aunque la diferencia de Lula en ese estado fue menor a lo que anunciaban las encuestas, además de obtener una ventaja del 10% en la capital paulista.

Al haber logrado pasar la primera vuelta, la campaña de Bolsonaro va a tener ahora más elementos para cuestionar los resultados de las urnas, como ya lo había insinuado en numerosas oportunidades, auxiliado además por las Fuerzas Armadas reaccionarias, que tenían el derecho de interferir en el conteo de votos, algo que fue otorgado por el propio Poder Judicial.

Aunque la elección se definirá en segunda vuelta, está claro que la diferencia en el voto de Bolsonaro con respecto a 2018 (cuando aventajó al candidato del PT por 17 puntos en primera vuelta, y por 11 puntos en la segunda) es una expresión del odio masivo a la extrema derecha y al gobierno, que aumentó el hambre, la miseria y el desempleo de millones de personas, profundizando la precariedad del trabajo y la dictadura patronal en las fábricas y los servicios.

Este dato es una muestra de que hay una gran fuerza nacional para enfrentar seriamente a la extrema derecha.

Las dos elecciones ganadas por Lula, en 2002 y 2006, se definieron en segunda vuelta, frente a los derechistas José Serra (61,2% a 38,7%) y Geraldo Alckmin (60,8% a 39,1%), respectivamente. En la 1ª vuelta de estas elecciones, Lula aventajaba a Serra, por 46,4% a 23,1%, en 2002, mientras que en 2006, Lula aventajaba en un resultado más ajustado, 48,6% a 41,6%.

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En esta ocación la ventaja que está consiguiendo Lula sobre Bolsonaro es menor que en la primera vuelta de esas elecciones anteriores y también muy inferior a la proyectada por las encuestas de Datafolha e IPEC. Los acuerdos hechos por Lula y el PT con los partidos de derecha y con sectores poderosos del gran empresariado lo ubicarían como favorito en la 2ª vuelta, aunque queda mucho por definir en cuanto a alianzas y diálogos con Ciro Gomes (PDT) y Simone Tebet (MDB).

Al tener que ir a la segunda vuelta, con un Bolsonaro que mantiene fuerza y con las eventuales alianzas con otros sectores, el discurso electoral de Lula tenderá a quedar aún más a la derecha.

El resultado logrado por Bolsonaro vuelve a darle fuerza al discurso de un cuestionamiento de la elección en caso de ser derrotado, similar a lo que intento Keiko Fujimori en las elecciones peruanas del 2021, o a intentos golpistas como el que realizaron los seguidores de Donald Trump. Es necesario enfrentar con contundencia cualquier expresión de medidas reaccionarias que puedan existir por parte del bolsonarismo.

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La extrema derecha, que odia a los trabajadores, a los negros, a las mujeres y a la comunidad LGBT, necesita ser enfrentada con la acción, con un programa que luche por la derogación de todas las reformas económicas antiobreras, como la reforma laboral y de seguridad social. .

Esto es lo contrario a las propuesta de Lula y el PT, que buscaron aliarse con la derecha tradicional. La alianza de Lula llevando como vicepresidente al derechista Geraldo Alckmin, o los intentos por lograr el apoyo de los empresarios de todo el país, ha demostrado no solo que es inútil para enfrentar a Bolsonaro, también ha servido para alentar a la derecha dura.


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