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Red Internacional

Francia. Manuel Valls obtiene un voto de confianza ajustado en el Parlamento

Era de esperarse que el voto de confianza en el Parlamento al gobierno, dirigido por el primer ministro Manuel Valls, fuera ajustado. De 566 votantes, 269 votaron a favor, 244 en contra y hubo 53 abstenciones, de las cuales 31 correspondían al grupo de diputados “contestatarios” (frondeurs) dentro del Partido Socialista. En el anterior voto de confianza en abril solo 11 diputados se habían abstenido y 306 habían votado a favor. De este modo, el PS pierde la mayoría absoluta en el Parlamento, hecho que no ocurría desde hace 20 años.

Miércoles 17 de septiembre de 2014 | Edición del día

Las razones de fondo de esta crisis política que atraviesa el gobierno francés (y el régimen bipartidista) son la crisis económica persistente, los altos índices de desocupación y la pobreza que aumenta día a día. Esto provocó que los miembros del Partido de los Verdes se fueran del gobierno y que hoy se abstuvieran casi unánimemente (17 sobre 18) en el parlamento.

Para matizar un poco este nuevo golpe al gobierno, la prensa francesa destaca que hay diputados ligados a los sectores “opositores” internos al PS que votaron la confianza al gobierno por considerarlo un voto “global” y que por lo tanto exigía la “unidad de las filas del partido”.
Pero en votaciones futuras estos mismos diputados podrían oponerse al gobierno reduciendo aun más su mayoría en el Parlamento.

La imagen de un gobierno completamente debilitado no pudo ser revertida.

Valls intentó superar la crisis pero no lo logró

Precisamente para revertir la imagen de fragilidad y limitar lo máximo posible la pérdida de votos, Manuel Valls pronunció un discurso que intentó “coquetear” con su oposición interna, lo que confirma una tendencia que ya remarcábamos hace algunos días. Valls anunció dos medidas sociales cosméticas (bajadas de impuestos limitadas a sectores populares y aumento irrisorio del mínimo de jubilación), defendió el “modelo social francés” y lanzó una “advertencia” contra las “provocaciones” de las organizaciones patronales.

Éstas habían salido en la prensa con un discurso neoliberal ofensivo decretando la “muerte” de este “modelo social francés”. En cierto modo, estas declaraciones pueden interpretarse como un intento de contrarrestar la tendencia a hacer “concesiones” por parte de Hollande y su gobierno a su oposición interna.

Pero parece que los capitalistas no tienen nada que temer en cuanto a la afinidad que Hollande expresa con respecto a sus intereses. Es más bien la incapacidad del gobierno para aplicar las reformas pro-patronales lo que no los deja dormir.

El peligro más grande para Hollande puede venir de las calles

Si bien en las próximas semanas y meses el gobierno deberá enfrentarse a duros compromisos como el voto del presupuesto para 2015, el desafío más importante puede venir de las calles y los lugares de trabajo y no tanto del Parlamento, como lo demuestra en cierto modo la huelga de pilotos de Air France. De hecho, no es por casualidad que el secretario general del PS salió a condenar la huelga.

Tanto el gobierno, como los diputados del PS (y los de la oposición de derecha) temen profundamente una explosión social que ponga en jaque a Hollande. A su manera, es lo que la “oposición” interna del PS intenta evitar.




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