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Red Internacional

Asia. Huelga de trabajadoras textiles en Myanmar

Se trata de la primera huelga importante desde el golpe militar del año pasado que se ensañó particularmente con las y los trabajadores y los sindicatos. La huelga deja expuesta las terribles condiciones de trabajo avaladas por el Gobierno y aprovechado por las marcas internacionales.

Martes 12 de julio | Edición del día

Aproximadamente 2.000 trabajadoras textiles se declararon en huelga la semana pasada en en el municipio de Mingaladon, Myanmar.

Según los informes del medio Myanmar Now, las trabajadoras denunciaron las violaciones de sus derechos básicos y dijeron que las condiciones de trabajo se volvieron insoportables.

Se trarta de la fábrica JW, propiedad de Great Glowing Investment y operada por otra fábrica en el parque industrial: ADK, o "A Dream of Kind". Ambas son administradas por un conglomerado de origen canadiense. Las empresas fabrican prendas para marcas internacionales de ropa deportiva, incluida Crivit, y emplean a casi 7.000 personas.

Una de las trabajadoras de 22 años contó que fue contratada en 2020, en medio de la pandemia, con una sueldo de 4.800 kyats (2,50 dólares estadounidenses) por día y 1.200 kyats (0,65 dólares) por hora para turnos de horas extra, que es el salario mínimo de Myanmar. Por ese salario tenía que trabajar en turnos de 12 horas seis días a la semana, pero ya hace un tiempo la empresa ha estado presionando a las trabajadoras para que completaran más de 60 prendas por hora, una cuota que es imposible de cumplir.

“Apenas podemos hacer 45 piezas por hora, pero nos piden que terminemos 62”, le dijo a Myanmar Now. “La injusticia está muy extendida aquí. Los trabajadores no podemos ejercer ninguno de los derechos que nos corresponden”. También dijo que para intentar aumentar la productividad en estas condiciones ya se hacía muy dificil tomar el descanso de 30 minutos para almorzar o usar el baño durante sus turnos.

Otra mujer de 21 años que participó en la huelga dijo que solo le habían pagado un salario mensual de 270.000 kyats (145 dólares) y que se le había pedido que trabajara más de 100 horas extra.

Apenas se anunció la huelga alrededor de 20 soldados de la junta militar y policías locales llegaron al parque industrial, pero solo se reunieron con la gerencia. Una de las trabajadoras denunció que “Representantes del departamento de asuntos de los trabajadores [dentro del consejo militar] vinieron a negociar, pero ese departamento está lleno de gente del lado [del empleador]”.

Desde el golpe militar del año pasado la junta de Gobierno ha tenido particular saña contra las y los trabajadores y los organizadores y dirigentes sindicales. Es que estos sectores fueron junto a la juventud el principal actor de la oposición al golpe con movilizaciones multitudinarias y huelgas obreras.

En particular las trabajadoras de las fábricas de Yangon estuvieron entre los primeros sectores en protestar contra el golpe. Posteriormente, la junta ilegalizó unas 16 organizaciones sindicales y los miembros y líderes de los sindicatos fueron acusados ​​de incitación a la violencia.

Ye Naing Win, el secretario general de una de las organizaciones prohibidas, el Comité de Coordinación de Sindicatos, describió a Myanmar Now cómo los derechos laborales se habían deteriorado aún más desde el golpe, con los trabajadores de las fábricas recibiendo bajos salarios y siendo despedidos injustamente, además de una junta militar que favorece a los empleadores.

A pesar de estas condiciones, varias de las principales marcas internacionales como Primark, H&M, Bestseller, Next e Inditex, trabajan con fabricas que producen allí sus prendas.

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