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La pastilla azul de Madagascar: una historia de música electrónica y éxtasis

En 2005, un juez de Brasil prohibió la exhibición de la película animada Madagascar para los chicos por “incitación y apología a las drogas”. Si, tal como lo lees. Acá te contamos los (bizarros) motivos.

Meke Paradela

@mekepa

Jueves 19 de agosto | 20:24

Madagascar, la película de la polémica

En una escena, uno de los animales se encuentra con los lemures participando en una rave y se lamenta por no tener un "caramelo", mostrando la lengua con un "caramelo" azul. Por este simple hecho, hace exactamente 16 años atrás un juez brasilero decidió prohibir la película Madagascar a todos los menores de 12 años, que ni siquiera podrían verla acompañados por adultos.

El ridículo argumento esgrimido por el abogado George Rohrbacher, que demandó a la distribuidora United International Pictures y que fue avalado por el juez Alexandre Morais da Rosa, fue que la película mediante mensajes subliminales estimulaba el consumo de drogas, más precisamente de éxtasis.

¿Alguien puede pensar en los niños?

Por las dudas, para que todo el mundo pudiera seguir su hilo mental, el juez aclaró que "debemos recordar a los incautos que caramelo es sinónimo de éxtasis". La sentencia que fue exclusivamente para una localidad del estado de Santa Catarina, al sur de Brasil, con amenazas de multa a los cines por cada uno de los chicos que hayan podido ingresar a la sala.

Pero bueno, parece que se tuvo que quedar con las ganas de ir más allá: "No puedo prohibir el filme porque los adultos pueden decidir verlo. Pero en base al Estatuto del Niño y el Adolescente, y a la Constitución, puedo prohibir el acceso de niños y adolescentes", analizó. Pero también agregó que "lo importante es que niños y adolescentes no pueden continuar sometidos al filme, cuya apología al consumo de estupefacientes es hecha de manera subrepticia".

Por supuesto, Madagascar no sufrió ningún tipo de censura en otros países. Para ese momento, en Argentina ya la habían visto más de 2 millones de personas y fue una de las películas más taquilleras de 2005. Posiblemente haya sido el primer caso de un filme de animación que es condenado por apología de la droga.






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