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Las promesas de Fernández tras el acuerdo con los bonistas: ¿se recupera la autonomía?

El presidente celebró el acuerdo para reestructurar la deuda y aseguró que "ahora está despejado el horizonte". Son declaraciones optimistas cuando solo se postergó la hipoteca de la deuda y aún queda la negociación con el FMI.

Martes 4 de agosto | 23:11

El Gobierno confirmó que alcanzó un acuerdo con los bonistas este martes a las tres de la mañana luego de varios meses de negociación y con varias concesiones a los acreedores.

Guzmán adelantó fechas de vencimiento y hubo una mejora del valor presente neto de la oferta argentina, que se ubicara en U$S 54,8 por cada U$S 100 adeudados. Se recuerda que la propuesta original ofrecía U$S 40 por cada U$S 100 adeudados. Se calcula que los especuladores lograron arrancarle al Gobierno U$S 17.000 millones adicionales en relación a la propuesta de abril.

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El presidente Alberto Fernández afirmó que se "resolvió una deuda imposible" con los acreedores, en la "mayor crisis económica" mundial, en un contexto de pandemia, y destacó que Argentina "nunca" fue a una "pelea" con los bonistas, sino a "resolver un problema", y ahora está "dando muestras de que las cosas se pueden hacer de otra manera" durante el acto de relanzamiento del plan Procrear.

Según el mandatario sobre el acuerdo de la deuda alcanzado, Argentina recuperó "autonomía para poder destinar recursos para que los argentinos puedan tener su vivienda y los empresarios acceder al crédito".

El jefe de Estado agradeció "la comprensión de los acreedores que entendieron que la Argentina estaba haciendo un enorme esfuerzo".

Fernández afirmó que se trata de "deuda imposible en la mayor crisis económica que se recuerde y en el medio de una pandemia", pero sostuvo que "ahora está despejado el horizonte" y le pidió a los empresarios que "se comprometan a poner al país de pie" ya que tienen un "mejor escenario" para proyectar sus negocios. ¿Se despeja el horizonte como afirma Fernández?

¿Más autonomía para Argentina?

Las declaraciones optimistas del presidente ocultan que el acuerdo con los bonistas solo posterga la pesada carga de la deuda por unos años. El año próximo se comienza a pagar, y los vencimientos fuertes empiezan en 2025. La Argentina deberá conseguir elevados excedentes de dólares y un resultado fiscal positivo para poder hacer frente a dichos vencimientos. Ya hay economistas que advierten que hay que llevar adelante un plan para reducir el déficit fiscal, esas palabras técnicas significan ajuste.

No hay que olvidar que es lo mismo que el Gobierno comenzó a hacer desde el inicio de su mandato con la ley de solidaridad que implicaba ajustar las jubilaciones superiores a la mínima a través de la suspensión de la movilidad jubilatoria. Suspensión que se extendió por decreto hasta fin de año.

En este contexto de crisis se ve difícil un aumento de las exportaciones para impulsar el crecimiento como sucedió durante los primeros años del kirchnerismo, además no están los precios de los commodities elevados y el comercio mundial se desplomó por la pandemia. Este año se calcula que la actividad económica podría caer hasta un 12 % y no está claro cuál sería el motor para que el país crezca. Por eso postergar los pagos de la deuda no evitarán una nueva ruina nacional.

Por su parte, el acuerdo representa sólo un capítulo de la deuda, aún queda pendiente la negociación con el mayor acreedor que es el FMI.

El Fondo le concedió a la Argentina, durante el gobierno de Mauricio Macri, el mayor préstamo de la historia del organismo, unos U$S 57.000 millones, de los que se desembolsaron U$S 44.000 millones.

Esta suma debería devolverse entre 2021 y 2024, algo imposible de pagar. Guzmán pretende que se extiendan los plazos, pero ¿qué pedirá el FMI que siempre exige reformas previsionales, laborales, privatizaciones y otras políticas de ajuste?

Fernández en una entrevista en C5N sobre la titular del FMI, Kristalina Georgieva, sostuvo que “ella ha sido muy generosa con nosotros y ha sido muy importante”. Aunque el Gobierno hable de un “nuevo FMI” (lo mismo que decían Macri y su ministro Nicolás Dujovne en 2018) difícilmente el directorio (integrado por las principales potencias del mundo) sean flexibles con Argentina.

La deuda es un mecanismo de dominación y saqueo de las potencias imperialistas. No habrá autonomía para Argentina bajo los mandatos del FMI y los especuladores. Pagar la deuda ya llevó a catástrofes económicas y sociales permanentes en el país, como la hiperinflación de 1989-1990 o la crisis de 2001.

Ni el acuerdo con los bonistas, ni un nuevo pacto con el Fondo representará una mejora para los trabajadores y los sectores populares. Los pagos de la deuda se harán profundizando, otra vez, el camino del ajuste.

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Por eso es necesario el desconocimiento de la deuda ilegal e ilegítima, como parte de un programa que incluya impuestos a las grandes fortunas para obtener recursos para medidas como un salario de cuarentena de $ 30.000 para los trabajadores precarizados, además de la nacionalización de los bancos y el comercio exterior bajo control de los trabajadores. Estos son los primeros pasos para avanzar en una reorganización del conjunto de la economía en función de los intereses populares.






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