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Red Internacional

Movimiento obrero. Los petroleros de Total y ExxonMobil profundizan las huelgas contra la inflación en Francia

Cada vez más estaciones de servicio abastecidas por TotalEnergies se están quedando sin uno o más tipos de combustible, lo que obliga a algunas a cerrar temporalmente aumentando el riesgo de escasez de combustible.

Jueves 6 de octubre | Edición del día

¿Porqué es la huelga?

Enun contexto de aumento de la inflación en toda Europa los trabajadores petroleros salieron a combatir la inflación desde un lugar estratégico, que ha tomado a su vez mayor relevancia desde la prolongación de la guerra en Ucrania. Alexis Anatoli, secretario de la CGT de Total Normandía, le cuenta al periódico Révolution Permanente, que hubo una negociación anual en 2022 donde obtuvimos un aumento salarial del 2,35%. En el contexto de la época, esto nos pareció suficiente, excepto que dos meses después la inflación comenzó a galopar [hoy está cerca del 5% anual] y la gerencia se negó a ponerse al día y solo nos dio un bono de 200 €. Añádase a eso los beneficios del grupo, de 20.600 millones [de euros] para el primer semestre, es decir más que el récord anual en solo seis meses: para nosotros la situación es inaceptable, y los trabajadores quieren ponerse al día y su participación en los beneficios.

Luego de discutir y votar en asambleas, han salido a la huelga para pelear por un 10% de aumento salarial. O sea, se trata de una carrera contra el aumento del costo de la vida en un contexto de ganancias extraordinarias de las petroleras.

Tensiones en el surtidor

En Ile de France, Bouches du Rhône, Normandía, Champagne-Ardennes... en todo el país, muchos automovilistas que quisieron cargar combustibleen los últimos días han tenido que armarse de paciencia. El fallo de las estaciones secas o las colas que a veces se extienden a lo largo de cientos de kilómetros. El martes, la emisora de radio France Bleue París informó de que casi la mitad de las estaciones de TotalEnergies en París y sus alrededores no podían vender por falta de existencias.

Signo de crecientes tensiones en la bomba, los prefectos de Pas-de-Calais y Nord han emitido una orden que prohíbe la venta y compra de combustible en contenedores transportables manualmente. La decisión, que debería "permitir que la situación vuelva a la normalidad" , según la prefectura de Pas-de-Calais, se tomó en respuesta a las dificultades de suministro en la región.

Distintos factores de la huelga y la baja de combustible

Continúa la huelga iniciada el martes pasado en varios sitios petroleros del grupo TotalEnergies. De las siete refinerías de Francia, cinco están cerradas, incluida la de Normandía, que representa el 22% de la capacidad de refinación del territorio. La huelga entró ayer en su segunda semana. En ExxonMobil, las dos refinerías de Gravenchon (15% de la capacidad de refino en Francia) y Fos-sur-Mer están en huelga desde hace más de dos semanas.

Del lado de la dirección del grupo de Total, se tiende a minimizar la influencia del paro explicando la situación por “una fuerte aglomeración” en las estaciones, por la caída de los precios de los combustibles distribuidos. Desde hace un mes, la multinacional aplica un descuento en el surtidor de 20 centavos de euro el litro, lo que supone un aumento del 30 al 40% de sus clientes, según su cálculo.

Esto se debe a que la movilización en las refinerías del grupo y la actualización del equilibrio de poder que plantea el riesgo de desabastecimiento podría acumularse entre los sitios más externos a la movilización y las filiales del grupo. Sobre todo porque, como apunta Les Echos: “Las huelgas en realidad afectan más allá de Francia porque el mercado europeo del diésel también está sufriendo el contragolpe. Ya afectado por la desaceleración de las importaciones de petróleo de Rusia, el ajuste de la producción francesa es aún más notable ya que varias refinerías europeas están cerradas por mantenimiento.

¿Hacia un riesgo de escasez?

El portavoz del Gobierno, Olivier Véran, admitió el miércoles, al término del consejo de ministros semanal, sobre "tensiones temporales" y reconoció que el 12% de las estaciones de todo el país se vieron afectadas por el fenómeno y que este índice alcanzó más del 30% en los Hauts de France. El portavoz del Gobierno añadió que el Estado había tenido que "recurrir a las reservas estratégicas para permitir el abastecimiento" de algunas estaciones.

TotalEnergies, por su parte, concedió el uso de combustibles importados del exterior según RMC. Solo si la huelga continúa, las dificultades para obtener combustible podrían intensificarse, como señaló Frédéric Plan, director general de la Federación Francesa de Combustibles, Combustibles y Calefacción.

“Si el paro terminara hoy o mañana, podría pasar, pero mientras siga el paro en las refinerías habrá problemas de reabastecimiento. No tenemos absolutamente ninguna información sobre el avance de las negociaciones que permitan poner fin a las huelgas en los embarques de las refinerías. Al no tener visibilidad, nos preguntamos”, explica en las columnas de 20 minutos .

En otras palabras, si por el momento el movimiento huelguístico está provocando escasez de existencias localmente, debido a la desorganización ligada a la huelga, la cuestión de la escasez es un riesgo real y en un futuro próximo. Si en tiempos normales el riesgo de desabastecimiento debería ser más lejano, el contexto de crisis actual y el mantenimiento de la huelga podrían no obstante acelerar el proceso. En este contexto, la cuestión fundamental es la extensión del movimiento huelguístico.

Del lado de las clases dominantes, una política que se niega a ver la realidad podría convertirse rápidamente en una política ofensiva en la dirección de la opinión pública. La oportunidad de recordarnos que más allá de la agitación periodística y política sobre el riesgo de escasez de gasolina, lo que está en juego en este enfrentamiento es decisivo para todos los trabajadores.

Ante la inflación y la crisis energética, huelgas exitosas en grandes grupos del tejido industrial francés como Total o Exxon no sólo serían derrotas para esas empresas, sino una derrota para todos los empresarios. Abrirían una brecha por la que muchos empleados podrían salir a luchar como vemos que están haciendo en las centrales nucleares (50% de la fuente de energía de Francia). En otras palabras, la intensificación del equilibrio de poder a favor de los huelguistas petroleros es de gran importancia.


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