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Martín Crespi: “Es una vergüenza que por los intereses y lobbies de sectores económicos no haya ley de humedales”

Profesor de historia movilizado por los feroces impactos en la naturaleza que genera el actual sistema industrial de alimentos, ensaya diversas y creativas formas de comunicarlo especialmente para niños y adolescentes. Hablamos sobre ambiente, extractivismo y el rol de la juventud.

Liliana Vera Ibáñez

Redacción LID @liluzlisam

Sábado 21 de agosto | 09:01

A pocos días de la enorme movilización y concentración en reclamo de la sanción de laley de humedales, desde La Izquierda Diario recordamos que la agenda socioambiental debe estar al servicio de las necesidades populares y no del poder económico.

Desde este ángulo, charlamos con Martín Crespi, quien creó una serie de maravillosas propuestas literarias dedicadas a las infancias, entendiendo que con niñas y niños conscientes la transformación hacia otros modos de vida es posible. En sus libros y muestras explica de qué se tratan los sistemas extractivistas que tienen que ver con las actuales formas de producción alimentaria.

La manipulación genética, el fracking, las granjas industriales de animales, temas aparentemente complejos, se hacen accesibles y fascinantes para los más pequeños a partir de sus obras. Responsable de la colección Pachamama Libros y Naturaleza Humana, fue docente y es activista en defensa del medio ambiente.

LID ¿Por qué te parece importante crear historias donde uno de los temas sea el medio ambiente?.

Martín: Ante la situación que nos encontramos, las diversas temáticas ambientales que afectan los territorios, es más que relevante y más que importante trabajarlas, problematizarlas. La propuesta de la editorial es problematizar y a la vez pensar alternativas posibles, deseables, pensadas para las infancias pero también para adolescentes y adultos, con la propuesta del libro Naturaleza humana en es una muestra plástica en realidad.
El grado de deterioro que está ocurriendo en los territorios, la complejidad que involucra el vínculo que tenemos con la naturaleza es importante. La lógica es depredadora, por eso me parece importante verlo, notar qué estamos haciendo con los territorios, con nuestra propia existencia en nuestro planeta. Los últimos informes del PICC [Panel Intergubernamental para el Cambio Climático de la ONU] dan una magnitud de la situación en la que nos encontramos, por eso me parece importante trabajar las temáticas ambientales para las infancias.
Elijo dirigirme a ellos, niños y adolescentes, de una manera casual. Yo estaba produciendo una muestra plástica itinerante que se llama “Naturaleza Humana” y en ella tenía pensado un lugar para ellos y extractivismo. Y terminó siendo un universo hermoso para explorar, esto de encontrar estrategias comunicacionales para abordar estos temas y que el material circule. Creo que es un espacio que se puede y se tiene que ampliar, desde ahí se puede trabajar mucho con la creatividad . Me ocurrió encontrarme en forma directa con el público y disfrutar el juego con las palabras, con las suspicacias, con el doble sentido, y mucho más.

LID: EnLa Matanza, donde vos dabas clases, existen varios contaminadores, empresarios con aval de intendentes y gobiernos. Klaukol, Ceamse. ¿Cómo enfrentarlos?

Martín: En La Matanza existen varios contaminadores. Pero en realidad todas las regiones, todos los lugares tienen problemáticas socioambientales. Algunas que impactan de una manera más directa, donde hay sectores populares, excluídos y se expresa en injusticia ambiental. Hay otros donde viven sectores de clase alta pueden girar en otra dirección.
La verdad es que existen complicidades políticas desde todos los estamentos, a nivel nacional, provincial y municipal. Por ejemplo, con la contaminación en La Matanza está Klaukol que nosotros abordamos en el libro Naturaleza Humana y en la muestra plástica. El Ceamse también; el Riachuelo y la falta de espacios naturales y públicos verdes.

¿Y cómo enfrentarlo? Yo no sé si tiene que ver con enfrentarlo solamente, no es únicamente es que la contaminación queda en el barrio cercano, como el caso del Ceamse, los gases circulan mucho más allá. Si bien se toma en forma local, es mucho más que eso. Únicamente con la educación en las escuelas, que están bien, pero eso no alcanza. Hay decisiones políticas que no se toman o se toman en contra de la salud de la gente.
La gravedad de la situación amerita la participación de la población para revertir estas cuestiones. Requiere nuestra participación urgente. Porque son problemáticas bien complejas y tenemos en contra muchos intereses económicos y políticos que hay detrás, parecen difíciles de revertir porque incluso necesita cambio de lógicas. Por ejemplo el reciclaje, que no depende del grupo familiar que tenga buena predisposición para separar en origen o reciclar, se necesitan políticas públicas que lleven adelante otras formas de tratar los residuos, por sobre los intereses económicos que toman la basura como un negocio. La situación es muy compleja y requiere mucho compromiso y participación. La forma de revertirlo es la participación directa, la democracia directa.

LID: Vos mostrás a Monsanto y otros empresarios cómplices de la contaminación como mentirosos, que intentan vender un discurso de que quieren salvar al mundo del hambre. ¿Los pibes se creen esas mentiras?

Martín: Los discursos que tienen las grandes empresas como Monsanto, lavados que intentan hacer creer que quieren salvar al mundo del hambre y traen trabajo, los pibes no se los creen.
Por ejemplo YPF con respecto a la fractura hidráulica, a la vez que auspicia campeonatos de fútbol o aparece su nombre en la remera de Messi. Pero pese a las campañas de marketing, los pibes y pibas que viven la consecuencia de esa contaminación desde los propios lugares donde viven, lo padecen, en este momento lo tienen más claro. No se cree tan fácilmente en esos discursos, y ahí es esencial la educación. Se pueden construir otros mundos deseables. Creer o no las mentiras de las multinacionales que hacemos mucho por abajo, de divulgación, de educación. Estas empresas que contaminan mercantilizan la naturaleza y mercantilizan la vida.

LID: El movimiento ambiental en el mundo y nuestro país tiene mucha composición juvenil. ¿Cómo lo percibís?.

Martín: A medida que va pasando el tiempo, por suerte, hay un movimiento juvenil activo a nivel mundial. Pensemos el caso de Greta Thunberg cómo impactó en los jóvenes. Me parece sumamente necesario el espacio para que la juventud se exprese y organice.
Estamos quemando y comiendo el planeta y los nuevos lenguajes, las nuevas formas eruptivas que tiene la juventud a la hora de expresarse y encarar las temáticas ambientales, inclusive las artísticas como estrategias de comunicación, me parecen más que relevantes y necesarias. Son indispensables.

LID: ¿Qué opinás de Milei diciendo que la contaminación es una mentira de los socialistas?

Martín: Es una estrategia comunicacional que tiene este personaje. Podría haber dicho que las diferencias sexuales son una mentira del marxismo también. Es un personaje que aprovecha la coyuntura expresándose en forma provocativa. En la ciudad de Buenos Aires gobierna la derecha desde hace varios años, puede ser que Milei manifieste estos sectores. Muchos escritores y analistas hablan de ecofascismo, escenarios donde hay colapso los sectores de derecha represivas encuentran fisuras para meter sus ideologías.

LID: En el libro de la Huerta Agroecológica hay una frase que sintetiza claramente lo perverso de las desigualdades sociales: “Alimentos Agroecológicos para todas las personas, ni Orgánicos para ricos, ni Transgénicos para pobres”. Contanos cómo surgió esta definición.

Martín: Al hacerlo con Diana Chereau, que es la ilustradora, pensamos cómo plasmar esto de trabajar la agroecología y nos dimos cuenta de que en esta problemática que tiene que ver con la soberanía alimentaria, el derecho a una alimentación saludable: Con respecto a los alimentos orgánicos, son pensados para una elite, que eso eleva mucho el costo del alimento, está pensado para la exportación porque es un mercado de demanda alta, o monocultivo que impacta en los territorios. Además de que en su producción no se consideran los derechos laborales de quiénes lo producen, de los campesinos o trabajadores rurales. Hay un mercado de los orgánicos.

Me parece que es urgente una ley de Humedales, es necesaria, pero tampoco pensarla como que al lograr la Ley se logra la protección. Pensemos en la aplicación de la Ley de bosques y glaciares: cómo encuentran vericuetos, formas de evadirla.
Las proyecciones son preocupantes. Después de las quemas de humedales, las bajantes del río Paraná, es cada vez más urgente. Hoy por ejemplo, estamos en agosto y en Santiago del Estero hacen 40 grados de temperatura, con este contexto afectará cada vez más. Es una vergüenza que no esté esté aprobada la ley de humedales. Es una vergüenza que los intereses y lobbies de sectores económicos que actúan en la región se impongan.

Todos los libros y materiales creados por Martín Crespi se encuentranaquí y son de libre acceso. Y lo pueden seguir en IG

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