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Red Internacional

Paro 19 de enero. Miles enfrentaron en las calles al gobierno asesino de Dina Boluarte

Miles de campesinos y pobladores de diferentes regiones del interior del país, se movilizaron el jueves 19 en la ciudad de Lima en lo que fue el primer día del paro nacional para echar a Dina Boluarte de la presidencia de la Republica. El paro fue total.

Viernes 20 de enero | Edición del día

Miles de campesinos y pobladores de diferentes regiones del interior del país, se movilizaron el jueves 19 en la ciudad de Lima en lo que fue el primer día del paro nacional para echar a Dina Boluarte de la presidencia de la Republica. Miles de pobladores de la ciudad de Lima también se sumaron a estas acciones de protesta. Mientras tanto, en regiones del interior del país, el paro fue total.

El pasado jueves 19 de enero, en lo que fue el primer día del paro nacional para exigir la renuncia de Dina Boluarte a la presidencia de la Republica, un aproximado de 30 mil personas se movilizaron por diferentes arterias de la ciudad de Lima. Dentro de los manifestantes destacaron los miles de campesinos y pobladores que viajaron a la capital desde diferentes regiones del denominado “Perú profundo” para concretar lo que se ha denominado también como “la toma de Lima” o “la segunda marcha de los cuatro suyos”. Cabe destacar que muchos de estos sectores fueron alojados, por gestión de los estudiantes, en las universidades San Marcos y en la Universidad de Ingeniería, a donde llegaron masivas muestras de solidaridad por parte de la población limeña.

Las manifestaciones masivas en la ciudad de Lima se iniciaron en horas de la tarde del jueves 19 y tuvieron, inicialmente, como punto de concentración la plaza San Martin, ubicada en el centro histórico, que fue el lugar al cual convoco la CGTP a los manifestantes. Sin embargo, por la poca capacidad de dirección y representación de la CGTP, rápidamente primaron diversas iniciativas de lucha y de desplazamientos: unos sectores trataron de llegar a los ambientes del Congreso de la Republica (ubicado en la plaza Bolívar) y fueron reprimidos por la policía. Más tarde, otro sector de los manifestantes se concentró en los exteriores del palacio de Justicia donde también se dieron enfrentamientos con la policía, mientras otros grupos se movilizaban por el centro de la ciudad, donde, en horas de la noche se dio el incendio de un inmueble (en la plaza San Martin), el cual, según declaraciones de los propietarios, habría sido provocado por la acción de la policía nacional.

Ya en horas de la noche, un nutrido grupo de manifestantes, conformado mayoritariamente por jóvenes, se desplazó hacia el distrito de Miraflores el cual concentra la cede de diversas instituciones financieras y económicas y a sectores de las clases medias y altas de Lima. Desde un primer momento la policía trato de evitar que los manifestantes ingresen a este distrito, sin embargo, al final, la presión de los manifestantes y el incremento de su número les permitió ingresar. Aquí se dieron movilizaciones y acciones de protesta hasta altas horas de la noche exigiendo la renuncia de Dina Boluarte.

Las principales demandas esgrimidas por los manifestantes en este primer día de protesta, fueron: fuera Dina y su gobierno asesino y el cierre del Congreso de la República. El repudio al gobierno de Boluarte va creciendo día a día y se debe, fundamentalmente, a la violenta represión policial-militar ordenada desde el ejecutivo que ya ha causado más de 50 muertes de civiles en el interior del país. El repudio al gobierno también se ha exacerbado mucho últimamente debido a las declaraciones públicas de la presidenta y su Premier, quienes, en todo momento han tratado de menospreciar las manifestaciones y relacionar estas acciones de protesta con el accionar de grupos terroristas.

Incluso el mismo jueves 19, en horas de la noche, Dina Boluarte acompañada de su Premier y un grupo de sus ministros, dieron una conferencia de prensa donde la presidenta, en un tono amenazante y agresivo para con los manifestantes, volvió a responsabilizar de las masivas acciones de protesta a un grupo de agitadores, sobre los cuales dijo que harán caer “todo el peso de la ley”, lo cual deja entrever que van a persistir en su política de criminalización de la protesta social. Boluarte, a pesar de que en estos últimos días ha sufrido serios cuestionamientos por grupos y periodistas de derecha que incluso ya empiezan a pedir su renuncia y el adelanto de elecciones para descomprimir la agitación social, en su último discurso dijo que su gobierno estaba sólido y que continuaran adelante, lo cual no hace más que echar más leña al fuego de la movilización social.

En el interior del país las acciones de protesta también fueron contundentes. En la totalidad de regiones del sur peruano (Ica, Arequipa, Moquegua, Tacna, Madre de Dios, Cusco, Ayacucho, Huancavelica), la paralización fue total y durante el transcurso del día se realizaron también masivas movilizaciones exigiendo la renuncia inmediata de la presidenta y la sanción a los responsables de los asesinatos de más de 50 civiles en lo que va de las acciones de protesta.

Las regiones donde las movilizaciones fueron más fuertes fueron Puno y Arequipa. En Puno, de donde viajaron miles de pobladores a Lima, un día antes del paro ya se daban fuertes protestas, incluso en el poblado de Macusani la policía asesinó a una pobladora que era parte de los manifestantes. Como respuesta a esto, los manifestantes terminaron por quemar los ambientes de la policía nacional de esta localidad. En la ciudad de Arequipa, el mismo día del paro nacional, miles de pobladores se desplazaron hasta el aeropuerto y trataron de tomarlo, siendo por ello brutalmente reprimidos por los efectivos de la policía nacional, lo cual dejó como saldo fatal un manifestante asesinado por la acción de la policía y decenas de heridos.

En la región Moquegua también se dieron masivas movilizaciones y los pobladores terminaron por cerrar el puente Montalvo que une esta ciudad al resto de ciudades del sur peruano. En la ciudad comercial de Tacna, los mercados, ferias y otras instancias de servicios, paralizaron y sus trabajadores salieron a manifestarse masivamente durante todo el día, a ellos se sumaron pobladores de distritos como Ciudad Nueva y Gregorio Albarracín donde el grueso de la población es de procedencia puneña y de origen Aimara.

En líneas generales, podemos decir que uno de los principales problemas que se pudieron apreciar en esta primera jornada del paro iniciado el 19 de enero, es que se careció de una instancia de centralización nacional, ya que la CGTP y las otras centrales sindicales, y la misma Asamblea Nacional de los Pueblos ANP (aparato controlado por las burocracia sindical), que fueron las que convocaron al paro nacional, no tienen en la practica la capacidad de centralizar la fuerza y las iniciativas de los manifestantes, por esa razón, nos parece muy importante insistir en la necesidad de constituir, desde las bases y con participación plena de los actores directos de las medidas de lucha, comités de huelga y de coordinación, quienes, actuando bajo la figura de Comandos Unitarios de Lucha, den vida a un Comando Unitario Nacional de Lucha, el cual se encargaría de centralizar las acciones hasta la caída del gobierno de Boluarte. Solo de esta manera podremos evitar que las potentes iniciativas de los que hoy se movilizan terminen debilitándose, diluyéndose o desviándose.

Otro de los límites que pudimos apreciar fue la poca participación de la clase obrera como tal en este proceso de lucha. Si bien hemos tenido a sectores de los trabajadores precarizados de la pequeña minería y de la minería artesanal y a los estibadores de los mercados, participando de las acciones, sobre todo en las regiones del interior del país, esto es insuficiente. En ese entender, urge que la clase obrera de los sectores estratégicos como la gran minería o de los puertos, como el Callao, entren cuanto antes a la escena.
Por eso, nos parece fundamental la exigencia a la Federación Nacional de Trabajadores Mineros y Metalúrgicos para que no siga dilatando y postergando la realización de la huelga indefinida de su sector, la misma que ya es demandada por sectores de base ante la problemática minera. Esta medida de lucha debería ser convocada cuanto antes para de esa manera acelerar la caída del gobierno asesino de Dina Boluarte, lo mismo deberían hacer los compañeros que dirigen el sindicato de trabajadores portuarios ya que es, a través de los puertos, que se realizan las principales actividades comerciales a escala nacional e internacional.

Solo la unidad de la clase obrera, los campesinos y los sectores populares son garantía de victoria sobre el gobierno asesino de Dina Boluarte. Solo la unidad obrera, campesina y popular nos permitirá materializar, a partir de la implementación de un gobierno provisional de los que luchan, la convocatoria a una Asamblea Constituyente Libre y Soberana, la cual nos abrirá el camino para empezar a cambiarlo todo.


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