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Red Internacional

Al igual que otras celebraciones que conocemos a través de la Iglesia Católica, la Navidad tiene su origen en la naturaleza, el solsticio de invierno, un día de celebración y festejo por el renacimiento del sol.

Viernes 24 de diciembre de 2021 | Edición del día

Sin saber muy bien cómo… ¡Llegamos a otra Navidad! Una de las pocas fechas que se celebran en casi todos los lugares del globo (excepto 7 países). En el hemisferio sur nos marea un poco toda la publicidad con imágenes de Santa Claus con ropa abrigada y pinos rebosantes de nieve, pero aun así formamos parte de las fiestas decembrinas.

La Navidad, igual que otras celebraciones que conocemos como de la “Iglesia Católica” tiene en realidad un origen “pagano”. En este caso, proviene del culto a Mintra, Dios del Sol de los Persas, que durante los siglos VII y VI antes de nuestra era celebraban el solsticio de invierno (para ellos en el hemisferio norte). Celebraban la noche más larga, que anunciaba el retorno del sol tras el largo invierno.

Esta celebración fue apropiada y asimilada por la Iglesia Católica que hizo coincidir el nacimiento del sol con el de Jesús, a la vez que busco relacionarla con el cristianismo primitivo para legitimarse.

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También en coincidencia con el solsticio, en el Imperio Romano se celebraban las Saturnales, fiestas paganas en honor a Saturno, dios de la agricultura y la cosecha. Entre el 17 y el 23 de diciembre campesinos y esclavos dejaban el trabajo cotidiano, visitaban a amigos y parientes e intercambiaban regalos.

Los romanos celebraban también el nacimiento de Apolo, justo el 25 de diciembre, tomado luego por la iglesia para celebrar el nacimiento de Jesús. A pesar de que se creía que este había nacido en primavera, el papa Julio I fijó la solemnidad de Navidad el 25 de diciembre, quizás buscando que los paganos romanos se convirtieran en cristianos. 100 años después en el año 440 el papa León Magno establece esa fecha como la natividad, y casi 100 años después el emperador Justiniano la declara oficialmente una festividad del imperio, en el año 529.

En Latinoamérica no estamos exentos de estas evangelizaciones, ya que los sacerdotes agustinos introdujeron en México el nacimiento de Jesús en la fiesta de Huitzilopochtli, dios del sol y la guerra.

Más cerca de nuestros días, en 1863 el estadounidense Thomas Nast reinventó la figura de Santa Claus, San Nicolas o Papa Noel, que se basaba en el obispo Nicolás de Bari que hacía regalos a los niños pobres. En 1931 fue apropiado como publicidad de Coca Cola, cuando la multinacional norteamericana lo vistió de sus colores, rojo y blanco y lo convirtió en un sello de su marca y la figura que corporiza el “espíritu de la Navidad”.

Nos encontramos entonces con una fiesta pagana, originada en un solsticio, un fenómeno natural, de cambio de estación donde se disfrutaba y celebraba un momento de descanso luego de periodos largos de trabajo, que es convertida dentro del capitalismo, esta vez de la mano de Coca Cola, en una fiesta que glorifica el consumo y el lujo. Como muestran cientos de películas, series, musicales, se gasta muchísimo en decoraciones que duran muy pocos días en las casas pero años y años como basura y desechos no reciclables. Además de que cualquier persona que trabaja en el área comercial debe trabajar extensas jornadas mientras miles hacen cientos de compras (muchas veces) innecesarias.

Esta mezcla de consumismo y derroche, con el espíritu de celebración y la linda tradición de juntarse con familiares o amigos a comer y pasar una “buena noche” esta también ilustrada en las pelis que vemos cada año para estas fechas e incluso en la literatura, en obras como “Cuento de Navidad” de Charles Dickens. Este cuento reflexiona sobre la avaricia y codicia personificadas en el empresario perfecto, el señor Scrooge, a quien los fantasmas del pasado, del presente y del futuro llevan a reflexionar sobre su actitud hacia las fiestas y su avaricia hacia sus empleados y familiares.

Aunque en la realidad los empresarios y gobiernos lejos están de contar con "espíritu navideño" y ni en las fiestas dejan de despedir y aprovechar cada minuto para aumentar sus ganancias. Aun así, en cada casa alrededor del mundo se celebra, como se puede, con bebida y comida y esperando la llegada de San Nicolás, Papá Noel o el Viejito Pascuero así como del nuevo año lleno de nuevos desafíos y (esperemos) alegrías.




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