Crimen patronal

Nuevamente el accionar de Murata S.A. se cobró la vida de un trabajador por covid-19

Llanos Adam, de 34 años, falleció el viernes 4 de junio. Trabajaba desde hace 5 años en la línea Mitre.

Domingo 13 de junio | 12:59

El pasado viernes 4 de junio, falleció un empleado de vigilancia de la empresa Murata S.A., tercerizada de Trenes Argentinos, a causa del Covid-19. Llanos Adam tenía 34 años y trabajaba en la empresa hace más de 5 años, cumplía funciones en la línea Mitre (Larga distancia)

Nos enteramos sobre la muerte de Llanos a través de allegados, que nos contaron sobre las negligencias de la patronal a lo largo de toda la pandemia: “Desde que comenzó la pandemia, nunca nos brindaron alcohol en gel, barbijos, controles, o testeos. Yamil González, el gerente general, hizo pantalla solo por dos semanas y nos trajo alcohol en gel y barbijos que después nos enteramos, había hecho en su casa". También agregaron que “una vez vino e hizo que hagamos dos filas entre quienes queríamos trabajar y quienes no. Es obvio que todos queremos trabajar. Después venía a grabar a mis compañeros y les preguntaba: ¿Están conformes con la empresa? ¿vieron que ahora se dieron barbijos?. Por suerte a mi nunca me grabaron, nos presionaba, como una campaña política, a responder”.

Murata S.A es una empresa de seguridad privada que desde el año 2014 brinda servicio para Trenes Argentinos. Muchos de sus ex dueños fueron comisarios, y hoy su principal referencia Yamil González es un allegado de Cambiemos, la empresa fue beneficiada en noviembre de 2015, por el Gobierno porteño con contratos por 4400 millones de pesos por cuatro años de servicios de seguridad y custodia.
El favor lo devolvieron en el 2018, cuando aportaron $295 mil a la campaña del PRO en la Ciudad. La misma empresa que después da a sus empleados, barbijos de tela hechos a mano y alcohol en gel rebajado.

A este medio ya nos han llegado en repetidas ocasiones denuncias para esta patronal asesina.

El año pasado, en pleno pico de contagios, enviaron como castigo a Miguel Olmedo, un trabajador hipertenso y con problemas cardíacos, a cubrir un puesto en la Villa 31, un barrio cuya gente estaba sufriendo el foco de la pandemia. Miguel se enfermó y falleció a los 64 años, a meses de jubilarse, por exigir que cumplieran su licencia laboral que le correspondía por ser paciente de riesgo.

A principio del año pasado echaron a siete laburantes que pararon el servicio exigiendo por guantes y barbijos.

Mientras Trenes Argentinos y sus socios como Murata S.A descuidan al personal y no garantizan ninguna medida de seguridad, son los usuarios y los trabajadores esenciales los que pagan las consecuencias. Mientras todos los días nos enteramos de cientos de muertes por coronavirus, los trabajadores del ferrocarril siguen sin tener vacunas, controles, hisopados, y ponen los barbijos y alcohol en gel directamente desde su bolsillo.

La muerte de Llanos Adam, de Miguel Olmedo y de cada compañero que expone su vida ante la desidia patronal, son muertes evitables.

Hoy más que nunca tenemos que seguir reclamando por un plan masivo de vacunación. Ya van más de tres meses donde los tercerizados de distintas líneas del ferrocarril vienen organizando medidas de lucha y acciones reclamando por el pase a planta permanente, un plan de vacunación por ser esenciales y en contra de los despidos y de la persecución sindical.

Como denuncian los trabajadores de Murata S.A, nos dicen esenciales pero nos tratan como descartables. “Me da bronca que me digan esencial y que por eso me hagan ir a laburar, pero no nos hacen hisopados, ni nos dan vacunas. No consideran que soy mamá soltera y que vivo con pacientes de riesgo. No les importa nada. Somos números para la empresa, pero tenemos familias, somos personas. Yo estaba mal psicológicamente, no es fácil enfrentar ir al laburo todos los días y pensar que puedo tener el virus. Uno pasa muchas cosas, pasas frío, pasas angustias. Tendrían que hisoparnos, ponernos las vacunas, dejar de dar tantas vueltas. ¿para que tengo el permiso de que soy esencial sino?”

El de Llanos es un crimen patronal.

¿Va a hacer algo el Ministerio de Trabajo por la responsabilidad de Murata?

Nuestra solidaridad con la familia de Llanos y sus compañeros. Exigimos justicia.
Basta de muertes obreras evitables.






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