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Red Internacional

Otra vez. Para Alberto Fernández "gran parte de la inflación es autoconstruida, está en la cabeza de la gente"

El presidente argentino Alberto Fernández hizo estas definiciones en una entrevista con un medio brasileño. Mientras la suba de los precios impacta permanentemente sobre el costo de vida de las mayorías populares, el Gobierno vuelve a evidenciar su voluntad de no atacar las causas de la inflación y afectar las millonarias ganancias de los grandes grupos empresarios.

Lunes 23 de enero | Edición del día

El año 2022 cerró con el récord de inflación más alta desde 1991 en Argentina, acumulando una suba promedio de 94,8 %. En una entrevista con el medio brasileño Band Jornalismo, el presidente Alberto Fernández respondió que gran parte de esa inflación “es autoconstruida”, es decir, que “está en la cabeza de la gente”.

Esa afirmación generó mucha indignación, ante un fenómeno que afecta todos los días la calidad de vida de las mayorías trabajadoras que ven deteriorados sus ingresos y salarios, mientras el Gobierno, que prometió una "batalla contra la inflación", sigue cediendo frente a los intereses de los grandes empresarios. Ahora, el presidente volvió a reiterar una especie de teoría de las expectativas autocumplidas, en las que la responsabilidad de la suba de precios recae sobre la propia "gente".

Durante la entrevista, Fernández fue consultado sobre las políticas para hacer frente al incremento de precios tan elevados. En su respuesta sostuvo que: “El tema es que esta fascinación por el dólar hace que los argentinos hayan encontrado un nuevo desarrollo con inflación. No es bueno lo que estoy diciendo, pero explica la pregunta”. Después sostuvo que "la inflación es mala, es negativa y hay que erradicarla", y volvió a aludir al problema de la "herencia macrista".

Al respecto, afirmó que al asumir como presidente se venía de una tasa de inflación del 53,8 % anual y un acumulado de 307 % proveniente de los cuatro años macristas. “Cuando yo estaba en campaña les advertí a los argentinos: ‘No crean que el problema de la inflación se resuelve como decía Macri’. Una inflación de esta naturaleza no se resuelve de la noche a la mañana, lleva tiempo”, dijo.

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También volvió a enumerar como factores a las consecuencias de la pandemia y de la guerra en Ucrania, especialmente por el impacto de esta última en los valores de los alimentos y de la energía. “Eso potenció el proceso inflacionario que veníamos trayendo. Ahora, nosotros tenemos que trabajar para que esa inflación se acabe. La inflación no es posible, es como que a uno le impide proyectar el futuro y por lo tanto es todo más difícil”, indicó.

Luego agregó que “lamentablemente los argentinos somos casi expertos en proyectar el futuro con la inflación”, pero advirtió: “Es una experiencia que no le deseo a nadie más que la tenga”.

Y cuando afirmó que "lo que tenemos que hacer es erradicar la lógica inflacionaria en Argentina", el entrevistador le preguntó "¿cómo se hace?".

La respuesta de Alberto fue: "¿Cómo se hace? No es fácil de hacer porque gran parte de la inflación argentina es una inflación que los economistas llaman autoconstruida, que es la inflación que está en la cabeza de la gente. La gente ve en un diario que va a subir el combustible y entonces empieza a aumentar por las dudas”.

No es la primera vez que Fernández se desliga totalmente de las causas de la inflación. De hecho, el recorte de esta entrevista fue incluso posteado en la cuenta oficial de prensa del Presidente en Twitter.

El diputado y dirigente del PTS-Frente de Izquierda, Nicolás Del Caño, le respondió a Alberto Fernández que "vive en un mundo paralelo", "se burla de los laburantes, de los jubilados, de los millones que no llegan a fin de mes".

¿Cómo enfrentar seriamente la suba de precios?

La inflación en Argentina tiene varias causas como la suba del tipo de cambio (evolución del dólar) y la falta de divisas, el incremento de las tarifas de los servicios públicos; la evolución de los precios internacionales; entre otras. En este contexto de fuerte inflación, la conducta del gran capital concentrado es remarcar los precios para defender y mejorar su rentabilidad. Desde la izquierda remarcamos que se necesitan medidas de otra clase para combatir la inflación, y medidas de emergencia, que garanticen el nivel de vida del conjunto de las mayorías trabajadoras.

*Aumento salarial de emergencia para recuperar lo perdido para jubilados, ocupados y programas sociales. Por un ingreso mínimo de $ 145.948 que es lo que cuesta una canasta básica en el camino de lograr un salario mínimo igual a la canasta familiar que los trabajadores de Ate-Indec calcularon en $ 227.392. Junto a la incorporación de cláusulas gatillo que actualice el salario mes a mes según la inflación. La CGT y el conjunto de las conducciones sindicales tienen que salir de la pasividad que mantienen ante este ataque.

*Control de precios por medios de comités de trabajadores y consumidores. La clase trabajadora tiene el potencial de poder garantizar el abastecimiento a precios accesibles para toda la población a través del control obrero de la industria alimenticia.

En el caso de las empresas que no cotizan en la Bolsa, la exigencia del acceso público de los registros contables y de los movimientos bancarios es esencial. Las grandes patronales acuden a miles de trampas para dibujar sus costos y los ingresos reales. Esto abriría el camino para un verdadero control de precios realizado por comités de trabajadores y sectores populares sobre todas las cadenas de productos esenciales, desde la producción, distribución hasta la venta en grandes supermercados. Los trabajadores de las distintas empresas podrán contar con la colaboración de contadores públicos y técnicos para esta tarea. Las compañías que se nieguen a dar toda la información y continúen especulando con los precios y abastecimiento deberán ser nacionalizadas y puestas bajo la gestión de sus trabajadores en colaboración con profesionales de las universidades públicas, como parte de una planificación racional para terminar con el hambre y garantizar una alimentación de calidad.

*Nacionalización de las empresas de servicios públicos. Para cumplir con el FMI el Gobierno avanzó con la reducción de los subsidios energéticos, haciendo recaer sobre los sectores populares este recorte que se traduce en una suba de tarifas segmentada. Su impacto alimenta la dinámica inflacionaria. Con la nacionalización de los servicios públicos, bajo control, administración y gestión de trabajadores y control de los usuarios populares, se podría acceder a tarifas bajas o gratuitas para quienes no pueden pagarlas. Haciendo que los servicios esenciales dejen de ser un negocio.

*Los problemas de la inflación no se pueden enfrentar realmente sin tomar medidas que den soluciones de fondo a las contradicciones estructurales de la economía nacional, de atraso y dependencia que se profundiza con el sometimiento al FMI y pago de la deuda externa. Los grandes empresarios son los que fugan divisas y organizan sus negocios en función de las ganancias que obtienen a nivel internacional. El monopolio estatal del comercio exterior permitiría controlar la entrada y salida de dólares bajo control de los trabajadores, frenando así las maniobras especulativas que hacen las grandes patronales, la estatización de los puertos que hoy están en manos privadas, y la expropiación de los 4.000 principales.

*A su vez, la nacionalización de la banca bajo control de sus trabajadores y usuarios es clave para evitar la fuga masiva de capitales, para proteger a los pequeños y medianos ahorristas y canalizar el ahorro nacional hacia el crédito que permita desarrollar las actividades más urgentes para responder a las necesidades sociales.

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