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Red Internacional

Los fondos de inversión, el capital financiero, los bancos, los grandes especuladores presionan para que haya más ajuste y devaluación para garantizar el pago de los bonos de la deuda externa por parte del Estado. El Gobierno cada vez cede más a sus exigencias ¿Cómo afecta esto a las grandes mayorías trabajadoras? En esta nota te lo explicamos.

Matías Hof@HofMatias

Martes 30 de noviembre de 2021 | Edición del día
Imagen: Mar Ned - Enfoque Rojo

Esta semana, el riesgo país se está acercando a los 1900 puntos básicos, de este modo, este índice se ubica en el nivel más elevado desde la reestructuración de la deuda con los acreedores privados, que se llevó a cabo en septiembre del 2020. Comparado con ese entonces subió más de un 60 % y la tendencia al alza no cede.

Pero ¿qué es el riesgo país? ¿por qué aumenta? ¿Qué consecuencias tiene sobre la situación económica de la población con menores ingresos?

El termómetro de las exigencias del capital financiero

En concreto, es un índice creado por la compañía financiera JP Morgan que compara los intereses que pagan de ganancia los bonos de deuda que emite cada país con respecto a los de Estados Unidos, que están considerados los menos riesgosos del mundo. Por ejemplo, si en la actualidad el bono del Tesoro de los EE.UU. a diez años rinde el 1,6 % anual, que implicaría 160 puntos básicos, a esta cifra habría que sumarle los casi 1880 puntos básicos en los que se encontraba, este lunes, el riesgo país argentino, que daría un total de 2040 puntos básicos. Es decir, la tasa de interés sería de 20,4 % en dólares.

Un valor tan elevado hace que sea muy caro para el Estado seguir emitiendo bonos de deuda en moneda extranjera. Por este motivo, el Gobierno reestructuró (acordó un cambio en los plazos de pago y las tasas de interés) la deuda externa con los acreedores privados y se encuentra negociando con el FMI, la otra parte central de los componentes de la deuda externa. El objetivo es dar garantías de pago, para bajar el riesgo de que el país no pueda pagar (default) y poder adquirir nueva deuda, a tasas más bajas que las actuales, para pagar la ya existente y financiar la fuga de capitales.

Partiendo de la crisis de deuda que tiene el país, las exigencias de los “mercados” son grandes, buscan quedarse con la mayor cantidad de dólares de lo que se produce en la Argentina. El riesgo país expresa uno de los mecanismos para presionar por mayores garantías y ganancias, mientras más sube, mayor es el apriete para que el Estado ajuste el gasto público y devalúe la moneda. Todo para cumplir con el pago de una deuda externa de la cual el sector de la población de bajos ingresos no recibió ni un dólar.

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¿Quién paga las consecuencias?

Para poder pagar la deuda externa el Estado necesita fondos y en particular dólares. En el sistema actual, hay dos caminos para obtenerlos: hacer crecer los ingresos (aumentar impuestos, por ejemplo) o reducir gastos, lo que se conoce como ajuste. El Gobierno viene bajando las retenciones a las exportaciones (tanto del complejo agroexportador, como minero) y ha favorecido las ganancias de las grandes empresas. El Frente de Todos ha elegido recortar el gasto, bajando las jubilaciones y las prestaciones sociales, reduciendo el déficit fiscal (el resultado entre ingresos y gastos de las cuentas públicas).

Esta política ha permitido la profundización de la crisis social, generando que más del 40 % de la población se encuentre por debajo de la línea de pobreza según las estimaciones del Indec. Pero esto no alcanza para pagar la deuda con los especuladores y el FMI que exigen todavía más ajuste.

Uno de los caminos más efectivos, en el corto plazo, para estimular el ingreso de dólares al país es la devaluación del peso argentino, al provocar el aumento de las exportaciones y el descenso de las importaciones. Pero la devaluación genera más inflación, haciendo aún más difícil para las familias trabajadoras poder llegar a fin de mes.

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Un poco de historia

Bajo el gobierno de Macri, luego del acuerdo con los bonistas que habían ido juicio en Nueva York por el default de Argentina en 2001 (que contó con la aprobación de una parte del peronismo en el Congreso), emitir bonos en moneda extranjera fue una práctica habitual y una fuente de grandes negocios para los acreedores.

En esos años el riesgo país oscilaba entre los 400 y los 800 puntos. El sobreendeudamiento y el pacto con el FMI, derivaron en la crisis de deuda que llevó, en diciembre de 2019, a Macri a dejar su Gobierno con un riesgo país cercano a los 2.100 puntos.

El récord había sido el 26 de diciembre de 2001, cuando rozó los 5.500 puntos básicos. La crisis económica y social era aguda y el Gobierno imposibilitado de seguir pagando, había declarado el default.

Alberto Fernández empezó su mandato con un nivel cercano a los 1.700 puntos y, luego, con la profundización de la crisis económica y la pandemia, llegó a superar los 2.300 puntos básicos. La reestructuración de la deuda con los acreedores privados había provocado el descenso hasta los 1.100 puntos, pero las negociaciones con el FMI y los problemas estructurales de la economía dieron a lugar a los casi 1.900 puntos actuales.

¿Qué es la JP Morgan?

La empresa que publica día a día el índice del riesgo país, tiene origen en una de las compañías de servicios financieros más antiguas del mundo, sus oficinas centrales están Nueva York y desde allí gestionan inversiones bancarias, servicios financieros, compra y venta de acciones. Pero también de bonos de deuda de los Estados, entre ellos bonos de la deuda externa argentina. Con activos financieros de más de 2,4 billones de dólares, JPMorgan Chase es actualmente la primera institución bancaria de Estados Unidos. Es parte central del capital financiero internacional, al que la mayoría de los medios llaman amistosamente, “los mercados”.

En la investigación conocida como FinCEN Files, basada en las alertas emitidas por las propias instituciones financieras sobre operaciones que podrían estar relacionadas con delitos salió a la luz una parte de sus negociados. De esas operaciones, que no fueron investigadas, el JP Morgan se quedó con comisiones por un total de 510.000 millones de dólares entre 2011 y 2017.

El riesgo de seguir los mandatos del FMI y los especuladores

El Gobierno ya convalidó la deuda con los bonistas privados y se encamina a reconocer los más de 44.000 millones de dólares que Macri recibió del FMI en 2018, mediante un nuevo acuerdo con el Fondo que sometería al país a sus exigencias por al menos 10 años más. La deuda es impagable, el plan real es recuperar la “confianza” de los “mercados” para obtener nuevos fondos que permitan cumplir con los vencimientos. Es el ciclo de los últimos 40 años, Argentina ya pagó más de 600.000 millones dólares y sigue debiendo más de 300.00 millones de dólares.

El capital financiero hace crecer el riesgo país para reforzar el mecanismo de saqueo de la deuda y que los trabajadores tengan que sostener las ganancias de las grandes corporaciones a costa de más pobreza y hambre. No hay acuerdo posible con el FMI, ni garantías suficientes para bajar el riesgo país que permitan pagar la deuda externa sin aumentar los sufrimientos de “los que menos tienen” como afirma Aníbal Fernández en sus discursos (y que Cristina Kirchner reprodujo en su última carta). La única salida para los trabajadores y las grandes mayorías, es pelear por el desconocimiento soberano de la odiosa deuda externa.

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