ELECCIONES 2021

¿Quién es realmente el ultraderechista Rafael López Aliaga?

A pesar de su pésima intervención en el debate electoral, el ultra conservador Rafael López Aliaga aún se mantiene disputando la posibilidad de pasar a la segunda vuelta presidencial. Este millonario misógino representa un serio problema para la clase trabajadora y para las grandes mayorías, por ello, con esta nota buscamos poner sobre la mesa quién es realmente este personaje y cómo encarar el ascenso de la ultraderecha.

Cecilia Quiroz

Bachiller en Historia, militante de Pan y Rosas Perú y la CST

Sábado 10 de abril | 20:07

A pesar que en el último tramo de la campaña presidencial sus preferencias electorales se estancaron, no se puede negar que Rafael Lopez Aliaga (RLA) reivindicándose promotor y difusor de la “ola celeste”, ha irrumpido en el escenario político nacional, mostrándose como un “gerente exitoso” capaz de sacar adelante al Perú de la profunda crisis económica, sanitaria y política que vivimos en estos tiempos pandémicos, pero ¿Quién es realmente Lopez Aliaga? Es lo que trataremos de explicar con la presente nota.

Su discurso, su programa y su performance lo hacen similar a Bolsonaro o Trump. Los especialistas coinciden en que su participación en el debate presidencial organizado por el Jurado Nacional de Elecciones marcó un punto de inflexión en su carrera electoral, esto, debido a que su presentación fue muy mala ya que en todo momento leyó y hasta se le traspapelaron sus respuestas. El filoso verbo que lo caracterizaba en entrevistas con algunos periodistas del medio no lo acompañó en esta oportunidad y a su salida pretendió excusarse diciendo que “él no es político”.

Esta frase muestra la intención de muchos aspirantes a la presidencia de la República de mostrarse como nuevos en política, lo cual, en la mayoría de los casos es una estratagema con la que buscan capear el alto desprestigio de los partidos políticos y de sus principales referentes. En el caso de Rafael López Aliaga, esta aparente novedad en política no es tal ya que él lleva muchos años participando directamente e indirectamente en la política nacional, por esa razón el 2006 fue electo regidor por Lima en la lista de Luis Castañeda Lossio quien es hoy investigado por el financiamiento que habría recibido de la empresa Odebrecht.

López Aliaga, quien también estuvo muy cercano al gobierno de Alberto Fujimori como veremos más adelante, se hizo militante de Solidaridad Nacional en el año 2009, es decir, ha compartido militancia con el cuestionado Castañeda Lossio y con el empresario de la educación Luna Gálvez quien hoy es investigado por pagar sobornos a miembros de la ONPE y por inscribir irregularmente el partido Podemos Perú.

Ante el fracaso en las elecciones complementarias para el Congreso de la República (enero del 2020), Solidaridad Nacional cambia de nombre, logos y colores; pasa asi a llamarse Renovación Popular y utiliza el color celeste en clara alusión a la “ola celeste” y al movimiento anti derechos que en Argentina se opone la “ola verde” que defiende el movimiento feminista por el derecho a decidir. Entonces, el actual partido que lleva como candidato a Aliaga, no es nada más y nada menos que el ya viejo y descompuesto Solidaridad Nacional solo que ahora impregnado de nuevos colores y nuevos énfasis reaccionarios

Rafael López Aliaga y Rosa Bartra en una conferencia del Partido Solidaridad Nacional

¿Cómo Aliaga se hizo el empresario que es hoy?

Rafael López Aliaga Cazorla fue uno de los pocos ganadores en la dictadura fujimorista. Gracias a la privatización de las empresas estatales EnturPerú y Enafer, él y su socio Lorenzo Sousa Debarbieri, se hicieron millonarios con la liquidación de las empresas públicas.

En 1994 López Aliaga y Sousa obtienen gracias a la iglesia católica y al gobierno de Fujimori la concesión de los hoteles Machu Picchu y Monasterio a nombre de la empresa Peruval. Es a través de esta empresa hotelera que se hacen socios del millonario James Blair Sherwood, propietario de la cadena de hoteles y ferrocarriles de lujo Orient-Express.

Sherwood en sus memorias “Orient-Express: un viaje personal” (2012), escribió sobre la reunión con Fujimori (1999), justo antes de la licitación de la concesión de los ferrocarriles del Cusco, que tenía muy interesados a sus socios López Aliaga y Sousa. En esa ocasión James Sherwood manifestó que el encuentro en Palacio de Gobierno fue expresamente para abordar la privatización de Enafer Perú.

En julio de 1999, el Comité Especial de Privatización de Enafer Perú convocó a licitación internacional para vender las concesiones de todo el sistema ferroviario nacional, resultando ganador el Consorcio Ferrocarriles del Perú con la que estaban relacionados López Aliaga y Sousa.

Finalmente, el 20 de septiembre de 1999, Fujimori firmó el contrato de concesión de los tramos ferroviarios sur - oriente (Cusco - Machu Picchu) y tramo sur (Matarani - Arequipa - Juliaca - Puno) por 35 años.

Se demuestra así que Rafael López Aliaga siempre tuvo una buena relación de negocios con la dictadura Fujimorista, por esa razón el sitio web OjoPúblico ha hecho público, a través de una investigación periodística, como es que Lopez Aliaga y Fujimori - Montesinos, en el edificio Los Incas, administrado por empresas del hoy postulante a la presidencia de la República por Renovación Popular, hacían funcionar la Pacific Industrial Bank de Gran Caimán, donde Montesinos habría guardado 74 millones de dólares.

López Aliaga además es un evasor de impuestos y un gran deudor del estado con quien tiene una deuda de 33 millones de soles a la SUNAT. Va quedando claro cómo su fortuna no es consecuencia de su “abnegado esfuerzo” ni de su “habilidad como emprendedor”, sino más bien es gracias a la corrupción capitalista que este empresario ha ido generando a lo largo de su vida empresarial, vinculándose para ello a políticos como el ex dictador Alberto Fujimori. Aliaga, como todo empresario, también se caracteriza por promover la precarización de las condiciones laborales de sus trabajadores y trabajadoras como lo denunciaron hace poco ex trabajadores de sus empresas.

Discurso anti derechos y de odio hacia las mujeres y a la disidencia sexual

López Aliaga, quien es miembro del Opus Dei y difusor abierto de campañas de odio en redes sociales, es acompañado en su lista al congreso por personajes que cotidianamente atacan a las mujeres diciendo que son culpables de ser violadas. Sus candidatos al parlamento también usan frases homofóbicas y recomiendan programas psiquiátricos para supuestamente acabar con la homosexualidad. Ellos también promueven la utilización del dióxido de cloro para supuestamente combatir la Covid-19 y llaman a no utilizar mascarilla.

En su entorno de asesores y de personas de confianza, se encuentra Cristhian Rosas, el promotor de la campaña “Con mis hijos no te metas”, un movimiento que se opone a la incorporación del enfoque de género como uno de los ejes transversales en la enseñanza básica y que ha hecho del odio hacia la lucha de las mujeres su principal herramienta política.

Aliaga, durante su campaña se ha opuesto abiertamente al derecho al aborto, incluso en casos de violaciones sexuales. También se opuso abierta y vergonzosamente al derecho a la eutanasia, por esa razón se burlo públicamente de la lucha que llevaba adelante Ana Estrada y dijo literalmente que si ella se quería morir “que se tire de su techo”. Estas posiciones antidemocráticas y anti derechos colocan a López Aliaga en el arco de los sectores políticos más conservadores y reaccionarios del continente sintonizando así con Bolsonaro en Brasil, Kats en Chile, Camacho en Bolivia y Trump en EE.UU.

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Por qué logró protagonismo político Rafael López Aliaga y como combatirlo

En enero de este año, Aliaga no figuraba entre quienes se disputaban el pase a segunda vuelta. De ser un completo desconocido, pasó rápidamente a ser uno de los personajes que más interacciones tiene en sus redes sociales y se convirtió así en noticia por sus controversiales declaraciones con las cuales cuestionaba por derecha, la gestión del ejecutivo en relación a la pandemia..

Por esa razón apoyó activamente las movilizaciones contra la cuarentena y las medidas de confinamiento dictadas por Sagasti. Este posicionamiento político le permitió tener cierta simpatía en sectores de la economía informal quienes viven del “día a día”, en los pequeños empresarios vinculados al sector turismo, gastronómico y de servicios que se vieron enormemente afectados por la cuarentena y otras medidas restrictivas de la circulación.

La profunda crisis de representación política que se vive en el país y la desvinculación con las masas por parte de las burocracias sindicales que controlan las grandes centrales obreras y el papel de los partidos de la izquierda reformista y neo reformista, quienes han preferido convivir con los gobiernos de turno durante lo que va de la pandemia, llevó a que se genere un vacío de dirección en los sectores populares, el cual empezó a ser aprovechado por estos discursos reaccionarios para orientar el descontento hacia salidas conservadoras.

En ese entender, López Aliaga es una expresión de extrema derecha que logra escalar en la intención de voto porque cuestiona el manejo de la pandemia, la corrupción de Odebrecht, los lobbys entre la gran prensa y los gobiernos de turno. Dicho de otra manera, desde la extrema derecha cuestiona al gobierno y algunos elementos del estado que considera que imposibilitan el funcionamiento de la inversión privada. Con ese discurso logró atraer a un sector de la población proveniente de las clases medias e incluso de los sectores populares que se vieron afectados por la presente crisis y que no se sienten atraídos por los denominados partidos tradicionales.

Más allá de los resultados del 11 de abril, el hecho que discursos tan reaccionarios como los que enarbolan personajes como Aliaga, hayan llegado a calar tan rápido en sectores importantes de la población, no debe pasar desapercibido y amerita por tanto un profundo análisis que nos lleve a actuar eficazmente desde la perspectiva del pueblo trabajador, ya que no podemos perder de vista que estos sectores son la expresión más descarnada del empresariado nacional aliado del imperialismo que en esencia apuestan por asegurar que las consecuencias de esta crisis las sigamos pagando las grandes mayorías explotadas y oprimidas.

Por eso nosotros consideramos que, para frenar el ascenso de la extrema derecha de los Aliaga y otros, debemos pelear porque la clase trabajadora y los sectores populares del campo y la ciudad nos organicemos con independencia política de los gobiernos de turno, de los empresarios y de los partidos patronales y pequeño burgueses, unificando las diversas luchas obreras y populares a partir de un programa de emergencia que confronte a los grandes empresarios nacionales y extranjeros, dando vida a espacios de articulación regionales y nacionales y vinculando estas iniciativas con el movimiento feminista y de la disidencia sexual, la juventud, las comunidades indígenas y, en ese marco, movilizarnos contra las medidas de ajuste de los gobiernos de turno y de todos aquellos que pretendan hacer que esta crisis la paguemos el pueblo trabajador.

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