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Red Internacional

Morales está en campaña para proyectarse como presidenciable. En el mes de la lactancia materna, no dio puntada sin hilo: con fondos públicos lanzó una campaña con la que busca afianzar la imagen del gobernador como padre ejemplar, junto a una primera dama cómoda en el rol asignado. Otra puesta en escena en la Jujuy de presas políticas, persecución y represión a mujeres que salen a la calle a pelear contra la precarización, el desempleo y la pobreza. Por sus derechos y los de sus hijes.

Natalia MoralesDiputada del PTS-FIT en Jujuy (MC) | @NatuchaMorales

Nadia RugeColumnista Pateando el Tablero

Viernes 12 de agosto | Edición del día

No lo sé Rick…

El gobierno de Jujuy inició una campaña por la lactancia materna con el ícono de una mamadera en su descripción, y con la primera dama como protagonista de otro simulacro para las mujeres jujeñas. En el spot se muestra una familia heterosexual, tradicional, poderosa y, por supuesto, blanca.
“Dar de mamar es lo más lindo del mundo” dice Tulia. Desde una oficina grande, con sillón giratorio, fotos familiares, título colgado en la pared y papeles para firmar, asegura que “Dar de mamar es facilísimo, lo que menos cambia y modifica tu rutina, es lo que te la hace más fácil”. Asume así, que su rutina diaria no requiere mayores esfuerzos que firmar papeles y -como tantas veces declaró en distintos medios- “acompañar a su marido”.

Seguramente la Dra. Snopek puede amamantar “a libre demanda” a su hija, tal como lo recomienda la Organización Mundial de la Salud, y no necesita “llevar leche de fórmula, ni esterilizadores, ni mamaderas, ni nada”. ¿Será así? ¿O nos querrá dar a entender que de eso se ocupan sus niñeras y empleadas?

“En donde sea, en cualquier lugar, podes estar trabajando y dando de mamar, ordenando la casa y dando de mamar. No necesitas estructura, solamente amor”. La imagen que acompaña este texto en la propaganda, es la de una primera dama que firma papeles sentada, besa en la mejilla al gobernador y da de mamar de una forma muy extraña: en una mano sostiene una lapicera y en la otra a la beba, a quien amamanta a través de la ropa (¿?). Sí, lleva la camisa prendida.
Tan falso como imaginarla ordenando una casa como las nuestras, en nuestros barrios, o dando la teta en un trabajo precario y mal pago, en jornadas larguísimas como es la realidad de miles de mujeres que atienden las cajas de los supermercados; cocinan y sirven las mesas de bares y restaurantes; las que limpian y sirven en las casas de las Tulias; las que siembran y cosechan los campos de tabaco y hortalizas de familias que viven como Gerardo y Tulia; las que educan; las que cuidan y curan.

Tulia cierra su acting afirmando que la lactancia materna es una “responsabilidad compartida’’. ¿Con quién?

Lactancia materna ¿responsabilidad o derecho?

Para el gobierno de Morales, que las mujeres demos de mamar, es una responsabilidad compartida pero no especifican con quién. ¿Con el Estado provincial, líder en trabajo precario y en imponer los salarios más bajos del país, como denuncian las trabajadoras de la salud? ¿Con el Estado y el gobierno que persigue y despide a trabajadoras que denuncian violencia de género en el ámbito laboral por parte de sus funcionarios? ¿Con el Estado y el gobierno que estigmatiza, en boca del propio Morales, a las mujeres de las organizaciones sociales que se movilizan junto a sus hijes a reclamar asistencia para los comedores populares contra el hambre? ¿Responsabilidad compartida con las patronales que nos precarizan, explotan “en negro”, sin derechos laborales, ni régimen de licencias, ni jardines materno-parentales para nuestres niñes? … Parece falso.

Pero luego el gobierno nos responde en su página oficial, donde además de enumerar los beneficios reales de la lactancia materna para los bebés, remarcan sobre el final un elemento: “es gratis”.

En la publicidad se exacerban los beneficios de dar de mamar, al nivel que pareciera que solamente con eso las mujeres garantizamos la salud, el crecimiento sano, los estudios universitarios y un trabajo genuino en el futuro para nuestrxs hijxs. Pero para eso tenemos que vendarnos los ojos y no ver las desigualdades de clase que separan a millones de mujeres de las muy pocas Tulias que, entre otras cosas, trabajan de posar y embellecer la imagen del gobernador y aspirante a candidato presidencial.

“Es gratis” nos dicen, como si el estado nutricional necesario de una persona lactante se garantizara “con amor”. En un país con 17 millones de pobres, en la provincia donde los sueldos de pobreza, equivalentes en el mejor de los casos al 60% de los 106 mil pesos que se necesitan para no ser pobre, obligan a 1 de cada 3 personas con empleo a buscar otro, donde las mujeres somos el 80% de quienes buscan ganarse el día en la venta ambulante y en las ferias, el gobierno nos dice que amamantar ¡“es gratis”, y no necesitamos nada, “solamente amor”!

El mensaje para nosotras es la obligación de criar y dar de mamar como si no trabajáramos. En Argentina la ley de Contrato de Trabajo solo contempla 90 días de licencia por maternidad para las trabajadoras en blanco. Así mismo, establece que por el periodo de un año desde la fecha de nacimiento, toda trabajadora lactante puede disponer de una hora de lactancia diaria. Sin embargo, estos derechos no están garantizados para las numerosas trabajadoras precarizadas en el Estado o en el sector privado, donde rige el “si no vas, no te pago”, o peor aún “mejor no vengas más”.

En estas circunstancias, una mujer que trabaja ¿Cómo podría amamantar a su hije durante seis meses, si es su decisión, mientras no existan políticas públicas que garanticen este derecho en todos sus aspectos? Desde poder amamantar en el espacio público, como acceder a licencias sin las limitaciones horarias que impone la jornada laboral, jardines materno-parentales y lactarios en los lugares de trabajo, etc. Y de la misma manera, sin garantizar que las mujeres que no deseen amamantar o no puedan hacerlo por distintas razones, no sean estigmatizadas o culpabilizadas por ello.
El Estado capitalista y patriarcal impone como destino la maternidad obligatoria y a la vez ataca y no garantiza en absoluto el libre y pleno ejercicio de la maternidad para la enorme mayoría de las mujeres y personas con capacidad de gestar.

Un decorado para ocultar la realidad

Morales decretó agosto como mes de la lactancia materna y de la Pachamama. Campaña, megafestival y avanzada represiva contra mujeres y trabajadores. Hace poco detuvieron y torturaron en la comisaría a una mujer embarazada que se manifestaba contra el hambre, exigiendo por ejemplo alimentos y leche para comedores, junto a sus compañeros.
Utilizando fondos públicos para protagonizar él mismo campañas publicitarias, así como en publinotas y solicitadas para estigmatizar a las organizaciones sociales, Gerardo Morales pretende ocultar la realidad en Jujuy. Desde que es gobernador la pobreza aumentó un 45%.
Pero esta no es solo una realidad provincial. Las medidas del superministro Massa apuntan a controlar con dureza los planes sociales, quitar subsidios a millones de familias, tarifazos, ajuste en el sector público, más precarización y contrataciones baratas, beneficios para las grandes patronales, extractivismo, etc. Todo en función de cumplir con las órdenes del FMI y descargar la crisis sobre nuestras espaldas.

No se va a caer, hay que tirarlo

Sabemos que las consecuencias de la crisis golpean con más fuerza sobre nosotras. Pero no estamos solas, vendemos nuestra fuerza de trabajo a cambio de un salario que no alcanza igual que millones de trabajadores en el mundo. Compartimos con ellos la lucha diaria por el pan, el techo, la salud, y muchísimas demandas más. Pero somos mayoritariamente nosotras (y solo nosotras) quienes garantizamos el trabajo doméstico y de cuidados en forma gratuita. No es puro amor Tulia, es trabajo no remunerado. ¿Por qué?.

Porque el patriarcado sienta sus bases en el sistema capitalista, en el que la sociedad se organiza en función de las ganancias de una minoría parásita que vive de robar nuestro trabajo. Es el capitalismo el que mantiene los privilegios de varones que pueden -por ejemplo- no realizar trabajo doméstico ni tareas de cuidado, pero lo hace para tapar lo que no quiere que nadie – y menos las mujeres- cuestionemos: el origen de la sociedad capitalista.
Por eso las mujeres que militamos en Pan y Rosas y el PTS, nos reivindicamos feministas socialistas. Estamos convencidas de que para lograr nuestra plena libertad, es necesaria una lucha social que apunte directo al corazón del modo de producción actual, donde valen más las ganancias de los capitalistas que nuestras vidas.

Somos les trabajadores quienes producimos toda la riqueza, y quienes tenemos la fuerza para acabar con este sistema de explotación en el que se origina la división sexual del trabajo que hoy nos oprime por nuestro género, etnia, color de piel, etc.

Queremos una nueva sociedad organizada en función de las necesidades de las grandes mayorías. Donde nuestra liberación no se reduzca al plano individual ni a la conquista de algunos derechos y nada más. Un cambio radical para conquistar una sociedad donde las tareas domésticas y de cuidados se socialicen y nuestras vidas merezcan ser vividas. Esta pelea implica construir una organización política propia de todos los trabajadores, trabajadoras junto al pueblo oprimido. Para avanzar en esa perspectiva de conquistar esa sociedad, las mujeres tenemos que encender los motores. ¡Vamos!




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