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Red Internacional

Elecciones 2022.Elecciones regionales y municipales: ¿Porque ganó la derecha en Tacna?

Tiempo estimado 6:51 min


Las pasadas elecciones municipales y regionales permitieron que personajes de derecha y ultra derecha llegaran a estas instancias de poder sub nacional en la mayoría de regiones del país. En la región Tacna gano el gobierno regional Luis Torres Robledo, un derechista y con arresto domiciliario por temas de corrupción, mientras que el municipio de la provincia de Tacna cayó en manos de Pascual Guisa, ex oficial de la policía nacional, recordado por reprimir violentamente las luchas sociales.

Zelma Guarino

Militante de Pan y Rosas Perú y de la Corriente Socialistas de las y los Trabajadores

Sábado 8 de octubre de 2022 | Edición del día

Como se recuerda, Luis Torres Robledo, más conocido como “el gordito simpaticón”, fue alcalde provincial de Tacna durante tres gestiones: 1999-2002, 2007-2010 y 2015-2018. En la actualidad Torres Robledo cumple arresto domiciliario, ya que es investigado por presuntamente liderar la organización criminal “Los Limpios de Tacna”.

El flamante ganador del gobierno regional de Tacna, es acusado de direccionar la venta de terrenos de propiedad municipal a favor de terceros, con lo cual se habrían enriquecido indebidamente él y sus cómplices quienes, al parecer, habrían constituido una mafia encargada de lucrar con la venta de terrenos públicos aprovechándose para ello de las necesidades de vivienda de miles de pobladores de los sectores populares.

La pandemia y la crisis económica que vivimos no solo trajo consigo más pobreza y precariedad, sino que también ha profundizado considerablemente la crisis política y el descredito de las organizaciones, instituciones y liderazgos políticos. Esto último se ha profundizado a raíz de la derechización del gobierno encabezado por Pedro Castillo quien, como se recuerda, fue altamente votado en el sur y en las zonas más pobres del país gracias a que en su campaña prometió una serie de cambios, pero una vez en el poder ha continuado con el piloto automático neoliberal y con la preservación del régimen del 93.

Esto ha llevado a un incremento de la deslegitimación del quehacer político, por eso un porcentaje significado de electores termino votando nulo, viciado, blanco o simplemente no fue a votar en las pasadas elecciones regionales y municipales. Una expresión concreta de esto fue la ciudad de Lima, donde gano el ultra conservador Rafael López Aliaga con la más baja votación de la historia electoral municipal de la ciudad más poblada del Perú. Algo similar ocurrió en Tacna donde, si bien Luis Torres Robledo ganó en primera vuelta (más del 30% de los votos hábiles), el porcentaje de quienes votaron nulo, blanco o no fueron a votar, fue alto, lo cual le da poca legitimidad social a su gobierno.

Otra de las razones que tendría que ver con la victoria de un personaje tan cuestionado como Torres Robledo, estaría relacionada a la pésima gestión del saliente gobernador regional de Tacna Juan Tonconi Quispe, quien se “destaco” por su mal manejo durante la situación en pandemia, donde no dudo en promover acciones de desalojo y expropiación de terrenos de manera abusiva y autoritaria a pobladores de bajos recursos aduciendo que recuperaba dichos terrenos para el estado.

Cabe mencionar también que Juan Tonconi nunca revelo realmente cuales son los terrenos en cuestionamiento que se le imputan a Torres, dicha documentación se maneja en interno y es de conocimiento que muchos funcionarios de la región participaron en la repartija de terrenos a autoridades, comandantes, jueces, fiscales y empresas. A ellos no se les toco ni cuestionó sus adquisiciones.

Esto generó descontento social, sobre todo de los sectores afectados por la falta de vivienda, muchos de los cuales terminaron por inclinarse pragmáticamente a favor de la candidatura de Torres Robledo quien, como ya vimos, cuando le toco ser alcalde de Tacna, fue un conspicuo promotor del tráfico de lotes, de lo cual él y sus allegados habrían sacado muchos dividendos económicos.

Por otro lado, el alcalde Provincial de Tacna, Julio Medina Castro, llevo adelante una pésima gestión municipal, desde la cual nunca se propuso luchar por dar solución a los grandes problemas que aquejan a la ciudad de Tacna. Medina y Tonconi tuvieron gestiones conservadoras y de espaldas a las necesidades del pueblo. Por esa razón, mientras la pandemia golpeaba duramente a las familias de esta región sureña, que como se sabe basa su economía en el turismo y los servicios comerciales, estas actividades estuvieron totalmente abandonadas por parte de ambas autoridades regionales y municipales.

Cabe mencionar que tanto el gobierno regional de Juan Tonconi como el gobierno municipal de Julio Medina, contaron con el apoyo de la izquierda reformista y neoreformista del Nuevo Perú, de Perú Libre y la burocracia sindical afín a estos partidos, quienes, no solo nunca promovieron ninguna acción de lucha contra estas gestiones ajenas a los intereses del pueblo, sino que, incluso los acompañaron con funcionarios en diversos cargos públicos de la región y de la municipalidad provincial. Es por ello, fundamentalmente, que este sector de la izquierda terminó derrotada categóricamente en las pasadas elecciones regionales y municipales ya que no se presentaron para las elecciones regionales y no ganaron en ningún distrito ni provincia de Tacna, incluso en las listas donde incursionaron de manera soterrada, también fueron derrotados.

En ese entender, lo central para nosotros pasa, no por un tema racial o de falta de memoria de la población, sino por la ausencia de una alternativa electoral que, desde la clase obrera y los sectores populares, haya podido mostrar una salida al margen del gobierno central, de los salientes gobiernos regionales y municipales, y que ponga por delante la movilización, la auto organización y un programa que confronte las políticas neoliberales que afectan el trabajo, la vivienda y los servicios sociales básicos y fundamentales para las grandes mayorías.

El “roba, pero hace obras” o el “voto al mal menor” no puede seguir siendo “el argumento” para justificar el arribismo y la descomposición política. Urge levantar una alternativa, de lucha, de base con las y los trabajadores de nuestro país, con jóvenes, mujeres y campesinos que apunten a cuestionar el sistema y hacerle frente a la corrupción, la precariedad, la violencia, la pobreza y a este régimen miserable herencia del fujimorismo. Esa es la tarea que nos queda por abordar y asumir, ya que queda claro y en evidencia que los métodos y la estrategia de la izquierda reformista y neoreformista solo conducen al aprovechamiento de la voluntad del pueblo dejando desesperanza e incertidumbre, lo cual abona a la asunción de posiciones de ultra derecha, conservadoras y corruptas.





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